El dirigente opositor venezolano Leopoldo López se convertirá en una especie de canciller comunicacional del gobierno interino de Juan Guaidó, que generará a su vez polarización en la oposición y hasta en el mismo madurismo, prevén expertos en ciencias políticas.

López se evadió el pasado fin de semana de las autoridades del gobierno en disputa de Nicolás Maduro, abandonando la embajada de España en Caracas -donde se encontraba en calidad de huésped desde abril de 2019- para viajar hasta Colombia y posteriormente a España a reunirse con su esposa, hijos y padres.

Sin las restricciones políticas y de comunicación que le exigía su presencia en una sede diplomática, López aumentará su exposición ante la opinión pública, indica el sociólogo y doctor en procesos políticos, Juan Manuel Track.

“Va a tener mucho más protagonismo y, junto con (Juan) Guaidó, van a ser como los dos referentes del grupo que apoya la continuidad administrativa del Parlamento o del gobierno interino” de Venezuela, dice Track a la Voz de América.

El académico, espera que López se convierta en uno de los principales impulsores de la consulta popular que organiza la oposición venezolana como alternativa a las elecciones parlamentarias de diciembre, que al menos 35 partidos han considerado como fraudulentas.

Estima que López se convertirá en el máximo exponente del gobierno interino de Guaidó en los asuntos “político partidistas” y será uno de los grandes aliados públicos de organizaciones como el Partido Popular, de España, el Partido Acción Nacional, de México, o el Partido Republicano, de Estados Unidos.

Será la figura más importante de la oposición venezolana en el exilio, luego de Julio Borges, comisionado para asuntos exteriores del Parlamento, valora Track, y augura que: “No va a tener tanta relevancia en términos de su influencia en los países, desde el punto de vista de instituciones y relaciones internacionales entre Estados, pero sí en la opinión pública internacional. Leopoldo va a ir tomando y dominando esos espacios. Es una voz que va a ser escuchada”.

Figura “prominente”

Ricardo Ríos, un experto en ciencias políticas, de la Universidad de los Andes, pronostica que López se convertirá en “la figura más prominente del exilio”, incluso en mayor dimensión que el propio Borges o el exalcalde de Caracas, Antonio Ledezma.

Su influencia se notará en reuniones de corte político con líderes mundiales, dice, y cree que el líder opositor, hoy exiliado, asumirá un rol similar al de Iván Simonovis, comisionado de seguridad e inteligencia del gobierno interino de Venezuela, quien reside en Estados Unidos.

“El hecho de que esté fuera de Venezuela le resta capacidad de influencia directa en la política venezolana. Digamos que va a ser una especie de canciller del gobierno interino, que tiene muchísimas dificultades en cuanto a la eficacia del ejercicio del poder”, advierte, en entrevista con la VOA.

La “pegada comunicacional internacional” de Guaidó se reforzará con la acción de López, evalúa Ríos.

El analista subraya, a su vez, que saldrán a flote las críticas contra el político, del partido Voluntad Popular, en un sector de la oposición.

“Va a ser alta y severamente cuestionado por los liderazgos no alineados con la política de Guaidó”, estima.

López dirigió las violentas protestas contra el gobierno de Maduro, conocidas como “La Salida”, luego de las cuales se entregó y quedó, hasta abril de 2019, bajo custodia del oficialismo en la cárcel militar de Ramo Verde.

El 30 de abril de 2019, López se fugó de su reclusión y participó junto a Guaidó en un fallido alzamiento militar contra el gobierno de Maduro. Tras el fracaso de la intentona armada, se refugió en la embajada de España en Caracas.

Líder cuestionado

Ríos destaca que López no ha podido cosechar un éxito político desde “La Salida”; y juzga que sus últimas estrategias impactaron en la “pérdida del capital político” de la oposición venezolana.

“Esas derrotas generaron un plomo en el ala al liderazgo de Leopoldo López y una pérdida de credibilidad, un cuestionamiento muy severo en el seno de la oposición”, menciona.

Track coincide con la evaluación. López genera y seguirá despertando “reacciones polarizantes” desde el exilio, particularmente en los sectores más moderados, opina el académico.

“Para unos, es un líder a seguir. Para otros, es un líder con ambiciones demasiado grandes, con personalismos”, observa Track.

A su entender, la salida de López de Venezuela es “un punto negativo” para Maduro, puntualmente con respecto a su base radical, que lo considera una amenaza.

“Puede ser un costo que el gobierno estuvo dispuesto a pagar, a cambio de tener a Leopoldo fuera del país generando mayor división en la oposición”, afirma.

Ríos, por su parte, señala que la salida de López de territorio venezolano, sin que lo hayan detenido los cuerpos de seguridad e inteligencia del Estado, también refleja divisiones y diferencias dentro del poder ejecutivo de Maduro.

El gobierno de Maduro acusó a España de complicidad en la fuga. El canciller chavista Jorge Arreaza emitió un comunicado en el que llamó “terrorista” al líder opositor y denunció la “práctica antidiplomática” del poder ejecutivo del presidente español Pedro Sánchez.

Ríos concluye que la diplomacia española es una de las beneficiadas por el exilio de López. “Era un huésped incómodo para España. Quizá el gran ganador de todo esto es la embajada de España con la salida de Leopoldo López”, asevera el analista.

VOA.

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