El líder de la oposición rusa, Alexei Navalny, afirmó que está recuperando sus habilidades verbales y físicas en el hospital alemán donde está siendo tratado por una presunta intoxicación con un agente neurotóxico, pero que al principio se sintió desesperado por su estado.

Navalny, el opositor más visible del presidente ruso Vladimir Putin, se enfermó durante un vuelo doméstico a Moscú el 20 de agosto y fue trasladado a Alemania para recibir tratamiento dos días después. Un laboratorio militar alemán determinó más tarde que el político ruso fue envenenado con Novichok, la misma clase de veneno de la era soviética que Gran Bretaña dijo que fue utilizado en 2018 contra un exespía ruso y su hija en Inglaterra.

Navalny fue puesto en coma inducido durante más de una semana mientras estaba siendo tratado con un antídoto. En un mensaje publicado el sábado en Instagram, dijo que una vez que salió del coma, estaba confundido y que no podía encontrar las palabras para responder a las preguntas de un médico.

“Aunque entendía en general lo que quería el médico, no entendía de dónde sacar las palabras ¿En qué parte de la cabeza aparecen?”, escribió Navalny en una publicación, junto a una foto suya en una escalera. “Tampoco sabía cómo expresar mi desesperación y, por lo tanto, simplemente guardé silencio”.

“Ahora soy un tipo al que le tiemblan las piernas cuando sube las escaleras, pero piensa: ‘¡Oh, esto es una escalera! Ellos la suben. Quizás deberíamos buscar un ascensor’”, dijo Navalny. “Antes, me habría quedado allí, mirando fijamente”.

Los médicos que lo atienden en el hospital Charite de Berlín “me convirtieron de una ‘persona técnicamente viva’ en alguien que tiene todas las posibilidades de volver a convertirse en la forma más elevada de ser en la sociedad moderna, una persona que puede navegar rápidamente por Instagram y que sin dudarlo entiende dónde poner ‘me gusta’”, escribió.

El Kremlin ha dicho repetidamente que antes de que Navalny fuera trasladado a Berlín, los laboratorios rusos y un hospital en la ciudad siberiana de Omsk no encontraron indicios de envenenamiento. Moscú ha pedido a Alemania que proporcione pruebas y se enfureció ante la insistencia de la canciller alemana, Angela Merkel, y otros líderes occidentales para que Rusia responda preguntas sobre lo que le sucedió al político. AP

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