El madurismo de Venezuela prolongó por 30 días más, hasta el 12 de septiembre, el cierre de los vuelos por la pandemia de COVID-19, una medida que entró en vigor el 12 de marzo.

De dicho cierre quedan excluidas las operaciones “en estado de emergencia”, vuelos de carga y correo, aterrizajes técnicos, vuelos humanitarios, repatriación o vuelos autorizados por las Naciones Unidas y sobrevuelos de carga y comerciales, detalló en un comunicado el gubernamental Instituto Nacional de Aeronáutica Civil (INAC), bajo control del Gobierno en disputa de Nicolás Maduro.

Como medida preventiva, los pasajeros de aquellos vuelos autorizados que cumplan los requisitos deberán “cumplir con la cuarentena social colectiva bajo estricta supervisión del Estado, así como someterse a las evaluaciones médicas correspondientes”.

Los vuelos autorizados deberán contar con una preautorización de las autoridades aeronáuticas, sanitarias y de migración.

El inicio de las restricciones comenzó el pasado 12 de marzo con la suspensión de todos los vuelos provenientes de Europa y de Colombia, en principio por un mes, “para sumar a los procesos preventivos a nivel internacional” y tratar de frenar la llegada del COVID-19.

La medida se extendió tres días después a los vuelos de Panamá y República Dominicana y, posteriormente, a todos los vuelos comerciales.

Desde entonces solo han entrado y salido vuelos humanitarios de Venezuela, seis de ellos fletados por la Embajada de España, vuelos de otra índole autorizados por el Gobierno en disputa, así como varios en los que han sido repatriados ciudadanos venezolanos que se habían quedado varados en el exterior.

Sin embargo, muchos venezolanos a los que la pandemia les sorprendió cuando se encontraban fuera de su país han denunciado que no pueden regresar, pese a haber hecho varios intentos, por no tener autorización del madurismo.

Con información de EFE.

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