Rusia prometió este martes que no abandonará a su suerte a sus 33 ciudadanos detenidos la semana pasada cerca de Minsk, a los que las autoridades locales han identificado como mercenarios de la compañía militar privada rusa Wagner.

“En lo que respecta a los ciudadanos rusos detenidos en Bielorrusia y todo el espectáculo que se ha montado en torno a ellos, no les vamos a abandonar a su suerte, y en Minsk lo saben muy bien“, escribió en la red social Facebook la portavoz de Exteriores de Rusia, María Zajárova.

Estas afirmaciones se producen después de que el dictador bielorruso, Alexandr Lukashenko, asegurara en su mensaje anual a la nación y al Parlamento que los rusos detenidos en las afueras de Minsk el pasado 29 de julio “lo han confesado todo”.

Según Lukashenko, el destino final de los ahora arrestados era precisamente Bielorrusia.

Sin embargo, el jefe de la investigación bielorrusa, Alexander Agafonov, reveló el pasado viernes que, según el testimonio de los detenidos, once de ellos tenían previsto viajar a Venezuela, 15 a Turquía, dos a Cuba y uno a Siria.

Lukashenko negó que el incidente sea un montaje organizado por las autoridades de Bielorrusia y Rusia para influir en las elecciones del próximo domingo.

Además, dijo que este martes conoció la información sobre el envío de “otro grupo de mercenarios” al sur del país con el supuesto objetivo de desestabilizar la situación.

Las fuerzas de seguridad bielorrusas detuvieron a 32 de los rusos en un sanatorio en las afueras de Minsk, mientras que el otro fue capturado en el sur de la república.

Tras los arrestos, el secretario de Estado del Consejo de Seguridad de Bielorrusia, Andréi Ravkov, destacó que se busca a otros 200 supuestos mercenarios rusos.

Contra los detenidos -muchos de los cuales, según las autoridades, ucranianas han combatido en el este de Ucrania en el bando de los separatistas prorrusos- se ha incoado un proceso penal por preparar acciones terroristas.

Con información de EFE.

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