El Gobierno brasileño ha reconocido a 16 extranjeros como apátridas desde la entrada en vigor hace tres años de la ley que permite al país concederle residencia a personas que carecen de nacionalidad, según un balance divulgado este lunes por el Ministerio de Justicia.

Desde la entrada en vigor en 2017 de la nueva ley de inmigración, que define por primera vez el término apátrida, fueron reconocidos así dos extranjeros sin nacionalidad en 2018, otros siete en 2019 y siete más en el primer semestre de este año.

Tales apátridas, que obtuvieron residencia en Brasil e igualdad de derechos con cualquier brasileño, son originarios -aunque no reconocidos como ciudadanos- de Líbano (4), Siria (2), Egipto (2), China, Polonia, Kuwait, Surinam, Alemania, Paraguay, Palestina y Japón. Nueve son mujeres y siete hombres.

¿QUIÉNES SON?

Los apátridas son las personas que no tienen nacionalidad de ningún país por diversos motivos, como la falta de reconocimiento de una etnia específica dentro de un territorio o restricciones a la extensión de la ciudadanía a hijos nacidos en el exterior.

Entre los apátridas reconocidos por Brasil figura un hijo de polacos que nació en Alemania tras la Segunda Guerra Mundial y no fue reconocido como ciudadano por ninguno de los dos países. Este apátrida llegó a Brasil cuando aún era niño con una familia de inmigrantes y sólo tuvo su situación regularizada en el país a los 70 años.

Las dos primeras apátridas reconocidas por Brasil, que ya obtuvieron la nacionalidad, son Maya y Souad Mamo, dos hermanas nacidas en Líbano de padres sirios y a los que no se les reconoció ciudadanía en ningún país de Oriente Medio debido a que sus progenitores eran de religiones diferentes.

Ambas ingresaron como refugiadas a Brasil en 2014 y desde entonces, hasta ser reconocidas como apátridas en 2018, enfrentaron diversas dificultades para poder estudiar y conseguir empleo.

Según un comunicado de Ministerio de Justicia, “los apátridas reconocidos pasan a contar con autorización de residencia en Brasil por plazo indeterminado y se les garantiza el ejercicio de todos los derechos y garantías, en condición de igualdad con los nacionales, con excepción del derecho al voto”.

Con el reconocimiento inmediatamente son inscritos en el Registro Nacional Migratorio y obtienen un documento que les facilita todos los trámites y les da condiciones para acceder a empleos y servicios públicos.

El Ministerio de Justicia agregó que, como uno de los países que asumió el compromiso internacional de erradicación de los apátridas, la legislación brasileña también ofrece un trámite de nacionalización diferenciado para las personas sin patria, a los que se les reducen el plazo de permanencia en el país y las exigencias.

“El tratamiento que el Estado brasileño les ofrece a estas personas, a las que les ofrecen condiciones de pertenencia a un territorio, a un país y a una cultura, estimula historias de reinicio, con seguridad y protección del Gobierno“, afirmó el secretario nacional de Justicia del Ministerio de Justicia, Claudio de Castro Panoeiro.

De acuerdo con el funcionario, por su legislación Brasil pasó a ser modelo en América Latina sobre el tratamiento a los apátridas.

Según Panoeiro, el aumento del número de casos de reconocimiento obedece a que los apátridas pasaron a tener más conocimiento de los derechos que tienen en Brasil.

Según las cifras de la Agencia de la ONU para los Refugiados (Acnur), cerca de 4,2 millones de personas son reconocidas como apátridas en todo el mundo.

EFE

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