El asesor de seguridad nacional de Estados Unidos, Robert O’Brien, ha avisado este domingo de que la Casa Blanca podría imponer sanciones a China si finalmente acaba imponiendo la llamada ley de seguridad sobre el territorio de Hong Kong, una medida criticada por la oposición a través de fuertes protestas por entenderla como un ataque a la autonomía parcial de la que disfruta el territorio.

El asesor norteamericano indicó que la imposición de esta ley, destinada a castigar actos de sedición o disidencia, o motivados por la injerencia extranjera incapacitaría al Departamento de Estado de EEUU para certificar la autonomía de Hong Kong.

Esta incertidumbre, según O’Brien, “conlleva implicaciones legales según la ley estadounidense”, en particular en el ámbito de las relaciones económicas, con lo que China podría incurrir en comportamientos motivo de sanción.

Me cuesta ver cómo Hong Kong puede seguir siendo el centro financiero asiático en el que se ha convertido si al final China toma el control. A mí me parece un gran error por parte de Pekín. La comunidad financiera no se quedaría en ese lugar”, ha indicado en una entrevista a CBS.

“China depende del capital del resto del mundo”, dijo O’Brien. “Si pierden el acceso a ello, a través de Hong Kong, el golpe que se llevarían (el presidente del país) Xi Jinping y el Partido Comunista chino sería tremendo“, ha agregado.

180 detenidos

Al menos 180 personas han resultado detenidas a lo largo de las protestas de este domingo en Hong Kong contra la nueva ley de seguridad impuesta desde China que han derivado en una carga policial en varios puntos de la ciudad, especialmente en la zona de Causeway Bay.

La Policía ha informado de numerosos daños materiales y de al menos dos heridos, ambos transeúntes, que fueron atacados cuando intentaban despejar los bloqueos efectuados por los manifestantes. También se tiene constancia de cuatro agentes heridos después de que los manifestantes les arrojaran ladrillos y otros objetos, informa el ‘South China Morning Post’.

Todavía se desconoce el balance de heridos que los activistas de oposición suelen dar tras estos enfrentamientos.

La ley de seguridad es una normativa presentada por las autoridades de Pekín y destinada a perseguir cualquier actividad vinculada a la sedición, la secesión o el terrorismo, que veta también cualquier intento de “injerencia extranjera” en la antigua colonia británica, de acuerdo con el texto inicial.

A pesar de que la máxima responsable local del territorio, la jefa del Ejecutivo Carrie Lam, ha prometido que esta ley no atentará contra la independencia parcial de la que disfruta Hong Kong, los opositores la han entendido como un nuevo acto de sumisión a las autoridades centrales tras la frustrada ley de extradición que el año pasado generó las marchas más multitudinarias vistas en la historia reciente del territorio.

Con información de agencias.

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