El gobierno del presidente Donald Trump notificó a sus socios internacionales el jueves que se retirará de un tratado que permite a unas 30 naciones realizar vuelos de observación sin armas sobre sus respectivos territorios. La intención del tratado, firmado hace décadas, es promover la confianza y evitar los conflictos.

El gobierno dijo que quiere retirarse del Tratado de Cielos Abiertos porque Rusia lo está violando, y porque las imágenes tomadas por esos vuelos se pueden obtener más rápidamente y a costo menor de satélites del gobierno o comerciales.

Se prevé que la medida tensará las relaciones con Moscú y disgustará tanto a los aliados europeos como a algunos legisladores.

El expresidente Dwight Eisenhower fue el primero en proponer que Estados Unidos y la entonces Unión Soviética permitieran los vuelos de reconocimiento aéreo en sus respectivos territorios en julio de 1955. Moscú rechazó la idea, pero el expresidente George H.W. Bush volvió a proponerla en mayo de 1989 y el tratado entró en vigor en enero de 2002. Hasta el momento lo han firmado 34 naciones. Kirguistán lo ha firmado, pero aún no lo ha ratificado.

Se han realizado más de 1.500 vuelos bajo el tratado, que busca fomentar la transparencia de las actividades militares y ayudar a vigilar el control de armamentos y otros acuerdos. Cada país firmante acepta abrir todo su territorio a los vuelos de vigilancia, pero Rusia los ha restringido en ciertas zonas.

El mes pasado, legisladores demócratas de las comisiones de Exteriores y Fuerzas Armadas de las dos cámaras acusaron al presidente de “forzar” el retiro del tratado en momentos que el mundo entero lucha contra el COVID-19. Dijeron que socavaría las alianzas con aliados europeos que utilizan el tratado para obligar a Rusia a rendir cuentas de sus actividades militares en la región.

“El intento del gobierno de efectuar un cambio importante en nuestras medidas de seguridad nacional en medio de una crisis de salud global no solo es miope sino también absurdo“, escribieron los legisladores Adam Smith y Eliot Engel y los senadores Jack Reed y Bob Menendez.

“Aparentemente se trata de limitar la debida consulta a, y vigilancia del legislativo de la decisión”, dice la carta.

Dijeron que no aceptan el argumento del secretario de Defensa de que utilizar 125 millones de dólares utilizados reemplazar los aviones viejos que se usan en la verificación bajo el tratado es demasiado costoso. “El costo total de reemplazar los aviones es una fracción minúscula del presupuesto de defensa“, según su carta.

A principios de mes, 16 altos funcionarios militares y de defensa europeos firmaron una declaración en apoyo del tratado en la cual dijeron que el retiro de Estados Unidos atentaría contra la seguridad global y socavaría los acuerdos internacionales de control de armamentos.

AP.

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