El empresario Salomón Korn, investigado por lavado de activos, reveló detalles a la Fiscalía de Colombia sobre el sofisticado esquema ilícito de exportaciones a Venezuela que enriqueció a tanto “bolichicos” venezolanos como colombianos.

De acuerdo a lo reseñado por El Espectador, la primera diligencia de interrogatorio de Korn Mitrani se llevó a cabo en el búnker de la Fiscalía, en Bogotá, donde reconoció que participó de operaciones trasnacionales para lavar dinero de reconocidos empresarios de Venezuela y explicó que esta estructura delictiva nada tenía que ver con organizaciones mafiosas, sino con reputados comerciantes venezolanos que se habrían aprovechado de las distorsiones del mercado cambiario.

En ese sentido, Korn indicó que las actuaciones ilícitas por las que es investigado arrancaron a finales de 2011, cuando conoció al empresario colombiano Andrés Puyana ya que ambos concretaron hacer negocios haciendo exportaciones a Venezuela.

Sin embargo, la labor de Korn era juntar a empresarios venezolanos que tuvieran los contactos con el gobierno para poder acceder a dólares, a una tasa preferencial, a través de exportaciones hacia ese país, con negociantes colombianos dispuestos a enviar mercancía barata. Lo importante, aclaró varias veces Korn Mitrani a los fiscales, era que la mercancía tuviera el sello de “Made in Colombia”, pues esa era la única manera que tenían los venezolanos de concretar el negocio.

Mientras la misión de Puyana y su contadora de confianza, Eliana Cortés, era conseguir productos a muy bajo precio para poder venderlos con una sobrevaloración de hasta 1.000% en Venezuela.

Con los precios “inflados” de los artículos importados a Venezuela, Korn acotó que lo que debían hacer era aprovechar el margen cambiario entre el dólar oficial y el dólar que circulaba en el mercado negro.

Destacó que con ese margen de ganancia, lo que ocurría en Colombia era que se pagaba a los colombianos el precio original de la mercancía y una comisión por la intermediación, mientras ese diferencial que, podía llegar a ser casi del 95% de lo pagado por la importación, era devuelto a la organización venezolana en bancos en diferentes partes del mundo, la mayoría de los cuales estaba en China.

Según Korn, así lograron lavar millonarias sumas dinero con la aparente complicidad de personas con altas conexiones en el Gobierno de Venezuela, que también se aprovecharon de esta distorsión cambiaria para enriquecerse.

“Con la operación cambiaria, los venezolanos y su organización quintuplicaban su capital (…) Por ejemplo, se buscaba un producto que costara realmente US$1.000 y se facturaba en US$ 50.000. Una vez se recibía el pago de esa exportación en Colombia, se pagaban los costos reales, o sea los US$1.000; se pagaban las comisiones que más o menos ascendían a US$2.500 y se giraba el saldo restante, es decir, US$46.500 a las empresas que los venezolanos y su organización indicaran”, confesó a la Fiscalía.

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