El recorte de producción de 9,7 millones de barriles por día acordado por la Opep+ en abril pasado y puesto en vigencia este primero de mayo, “va a ayudar, aunque no se vean resultados inmediatos” dijo a Sumarium, Ramón Key, Ph.D, en Economía de la University of Colorado y Coordinador del Centro Internacional de Energía y Ambiente del Iesa.

El experto señala que es preciso considerar que los recortes vendrán en su mayoría, no por decisiones de la Opep, sino por reducciones de producción espontáneas de cada productor (en la Opep o fuera de ella). Key asume que los bajos precios que se están registrando obligarán a los productores a tomar medidas, toda vez que la agresiva destrucción de la demanda, provocada por la parálisis de la economía causada por Covid-19, sigue creciendo.

Key señala además, que se trata de un mercado donde no hay compradores, y probablemente veremos que los países se verán obligados a ralentizar sus bombeos o paralizarlos. Considerando que la capacidad de almacenaje está severamente disminuida.

A diferencia de otros analistas, Key es optimista. Piensa que pese al cálculo inicial de que la demanda había retrocedido unos 10 millones de bpd, y que hoy ya gira en torno a los 30 millones de bpd, “el recorte anunciado por la Opep+ es importante para recuperar las cotizaciones”.  Sin embargo, asoma que dependerá más de la recuperación de la demanda”.

“No debemos olvidar que la demanda mundial de petróleo depende en más del 60% de lo que sucede en el sector transporte. Si los vuelos internacionales están suspendidos, al igual que la movilidad de la población por el confinamiento, no veremos una recuperación de precios que sea sostenible”, sentencia el economista.

La llegada de Covid-19 puso de cabeza al mundo petrolero. La paralización de la economía global, dio al traste con la demanda de energía, cuya contracción se contabiliza en torno a 30 millones de bpd. Mientras la acumulación de inventarios no se dejó esperar y presionó el hundimiento del valor del crudo llevándolo a un récord histórico.

El pasado 20 de abril el crudo WTI, de referencia en los Estados Unidos, sufrió un colapso inesperado. Se desplomó 305% y por primera vez desde que hay estadísticas entró en valores negativos, al cerrar -37,63 dólares el barril.

El Brent, de referencia europea, retrocedió  al nivel más bajo del siglo. Los futuros para la entrega en junio se  desplomaron 15% para cerrar marcando un mínimo de 15,98 dólares por barril la semana del 20 de abril.

¿Seguirán los efectos del Covid-19 influyendo tan rudamente sobre el mercado?

Si, mientras no veamos que se reactive la movilidad de la población, bienes y servicios. Y dados los comentarios de la OMS de segundas y terceras olas de pandemia, el escenario de recuperación de la industria petrolera no se ve cercano. Insisto, la demanda petrolera depende en un 60% de lo que pase en el sector transporte. Este último el más afectado, por la situación.

¿Se podrá llegar a manejar el exceso de oferta y la casi inexistente capacidad de almacenamiento?

El mercado internacional de petróleo es flexible y ha empezado a utilizar barcos como almacenamiento. Pero más temprano que tarde llegarán los recortes por parte de los productores debido a los precios bajos.

¿Las producciones de lutitas seguirán siendo afectadas por la baja de los precios?

No cabe duda. A precios inferiores a los 40$/bl, habrá impacto en las operaciones. Cierre de producción.

¿Cómo ve el futuro del mercado hacia el cierre de este año?

El mercado petrolero se recuperará en la medida que lo haga el resto de la economía. En relación a la pandemia, aún están por verse los efectos del confinamiento: incremento de deuda de gobiernos, empresas, ciudadanos; aumento de desempleo y contracción del consumo; caída de inversión empresarial. Aún en un escenario gradual de regreso a la “normalidad” en cuanto al contacto y presencia física de las personas tomará un tiempo recuperar la economía, el consumo y la movilidad. Al cierre de este año no veremos el retorno a la “normalidad”.

¿Cree usted que las energías alternativas puedan repuntar aprovechando la crisis de los hidrocarburos?

Todo el mercado energético va a sufrir las consecuencias, pero la peor parte la está llevando el mercado petrolero que depende en más del 60% del transporte. La demanda de electricidad obviamente también se verá afectada, pero en menor medida. Hay cifras preliminares que sugieren que la caída de la demanda de energía eléctrica en los Estados Unidos estaría alrededor del 15% (la mitad de la caída del petróleo, que se estima en 30%). En este contexto las renovables pueden no verse afectadas, como se anticipa sea afectado el sector petrolero.

Erika Hidalgo López / Sumarium

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