El plan de reestructuración que anuncia la administración de Nicolás Maduro para la industria petrolera es una respuesta tardía a una serie de planteamientos que se venían haciendo desde hace varios años, y que, pese al clamor, no fueron escuchados, razona Víctor Álvarez, investigador y analista económico del Centro Internacional Miranda, en una conversación con Sumarium a propósito de la noticia que abrió titulares en todos los medios.

El también docente y ex ministro de Industrias Básicas y Minería, presidente de la Corporación Venezolana de Guayana y director de Pdvsa, entre otros cargos asumidos durante el mandato del fallecido expresidente Hugo Chávez, sostiene que se trata de una decisión importante que aunque sea la correcta puede que, por la extemporaneidad,  ya no tenga ningún impacto. “Puede ser completamente inocua e inútil”.

Para Álvarez el esquema del oficialismo que reordena a Pdvsa tiene plomo en el ala. El nombramiento de Tareck El-Aissami como ministro de Petróleo es para él un factor tremendamente contradictorio y de ruido. Se trata, dice, de un funcionario bajo la mira de la Ofac (Oficina de Control de Activos Extranjeros del  Departamento del Tesoro de los Estados Unidos), cuya cabeza tiene un precio que gira en torno a los 10 millones de dólares. Y sobre quien además pesan sanciones.

Entonces, ¿si tu interés es reflotar y redimensionar a Pdvsa y recuperar las operaciones con Estados Unidos, y flexibilizar o desmontar las sanciones, pones a Tareck El-Aissami?, se pregunta. “Te aseguro que va a ser tremendamente difícil lograr este objetivo con ese ministro”.

Sobre El-Aissami pesa un proceso de judicialización. Las últimas medidas tomadas por Estados Unidos le prohiben a cualquier empresa o funcionario hacer negocios. Nadie puede hacer negocios con personas cuyas cabezas tienen precio, sostiene el analista.

La necesaria redimensión de Pdvsa

Víctor Álvarez insiste en que la reacción tardía del Ejecutivo Nacional, ante la clara e inocultable debacle de Pdvsa, es un elemento clave que agrega una gran dificultad a la implementación de un programa de rescate para Pdvsa.

El economista recuerda que la industria de los 3 millones de barriles y de altos precios petroleros, que podía soportar esa megaestructura y disimular cualquier ineficiencia, ya no existe. Para el docente, a Pdvsa ya no le es posible mantener esa carga que solo la ha hecho desviar la atención de las verdaderas necesidades de una empresa de esa envergadura.

“Está claro que una vez que la producción comenzó a caer de manera sostenida y se comenzaron a hundir los precios del petróleo en los mercados internacionales, la compañía entró en una crisis productiva y financiera. Quedó entonces en evidencia la necesidad de quitarle una serie de funciones que nada tienen que ver con sus tareas medulares de exploración, extracción, refinación y comercialización de crudos y sus derivados”, comenta el investigador.

Por tanto, Pdvsa no puede salir sola del atolladero. El analista sostiene que no hay posibilidad de levantar la industria en soledad y menos con sus estadísticas actuales.

Pdvsa produce hoy, según el informe de abril de la Opep, 660.000 barriles por día de petróleo, y su precio promedio gira en torno a 9,9 dólares por barril. Mientras sus costos de producción se ubican entre 18 y 20 dólares. Y tiene un sistema refinador que apenas opera a un 10% de capacidad. Y una diáspora de miles de trabajadores calificados.

Las costuras del plan de reordenamiento

Para Álvarez la filial de Pdvsa en Moscú no es nueva. El analista narra a Sumarium que el enclave fue creado el año pasado en respuesta a las sanciones que comenzaron a presionar a la administración de Maduro, con más rigor a principios de 2019, en materia petrolera.

“Este fue un asunto que se vino advirtiendo desde que comenzaron a aplicarse las sanciones contra Pdvsa. Desde entonces hemos dicho que el recrudecimiento de las sanciones iba a terminar por obligar a Pdvsa a caer en los brazos de Rusia y en los brazos de la petroleras rusas como ha venido pasando”, señala Álvarez.

La creación de la filial de Pdvsa Rusia, no sorprende. Sin embrago, el economista la considera otra contradicción del programa de reflotamiento de Pdvsa.

“Acercarse a Rusia es alejarse de Estados Unidos y este hecho de abrir una nueva filial en Moscú, aunado a la extensión de las sanciones a terceros que se atrevan a mantener negocios con Pdvsa no atraerá precisamente a inversionistas estadounidenses o europeos”, una nueva y clara autoestocada.

Según Víctor Álvarez, Rusia está haciendo con Venezuela lo mismo que hizo con Cuba: ponerle un respirador artificial a un país exhausto por un mal gobierno que terminó asfixiado por bloqueo de Estados Unidos. Venezuela lanzada a los brazos rusos para que dependa cada vez más de la bombona de oxígeno moscovita.

Apunta que la única manera de revertir ese proceso es aliviar las sanciones para que Pdvsa pueda recuperar margen de maniobra y operaciones con su tradicionales proveedores de Estados Unidos y Europa, explica el investigador del Centro Internacional Miranda.

Acota que lo que si está claro, es que Pdvsa obligatoriamente iba a tener que buscar otros mercados, proveedores, otros suplidores de productos e insumos para los equipos y eso fue lo que terminó pasando.

Las medidas de Estados Unidos tuvieron un efecto totalmente contraproducente, que seguirán acentuándose si el gobierno de Donald Trump mantiene su decisión de endurecer las medidas sancionatorias, y por ende, el margen de maniobra de las empresas estadounidenses, que si bien han podido renovar las licencias, tienen cada vez más restricciones, enfatizó el entrevistado.

Asdrúbal Chávez, el suavizador

Según el investigador, la imagen de Asdrúbal Chávez, primo de Hugo Chávez, a la cabeza de Petróleos de Venezuela atenúa la desatinada designación de El-Aissami al frente del Ministerio de Petróleo.

“Asdrúbal Chávez, llegó a Pdvsa en 1979, veinte años antes de que Hugo Chávez al poder. Tiene formación técnica en materia de refinación y comercialización. Ambas áreas claves dentro de la industria petrolera”, puntualiza Álvarez.

Y es así, porque la idea de la reestructuración es levantar esos procesos. Levantar la producción de crudo, reactivar la refinación, la producción de gasolinas y lubricantes con el objetivo de mejorar la movilidad del país una vez superada la cuarentena, y comience a moverse la economía, señala.

Para Álvarez se trata del perfil más adecuado dentro de los funcionarios del oficialismo que puedieran desempeñar la presidencia de Pdvsa. Muy a diferencia del recién destituido Manuel Quevedo, que demostró que no tenía mayor experiencia en el negocio petrolero, ni conocimientos de la industria. Su pasantía por Pdvsa fue muy errática, y se caracterizó por una caída imparable de la producción de crudo y combustibles.

“La designación de Asdrúbal Chávez puede mitigar el nombramiento de Tareck El-Aissami”

Erika Hidalgo López / Sumarium

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