La Cruz Roja aseguró este viernes que las sanciones están complicando la entrega de ayuda a Venezuela para combatir el COVID-19 y llamó a crear algún tipo de mecanismo que facilite el apoyo internacional a las comunidades más vulnerables del país.

Según el presidente de la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (FICR), Francesco Rocca, la entrada de ayuda en Venezuela es “muy lenta” y “en algunos casos” las sanciones están afectando la capacidad de la organización para suministrar materiales.

La FICR entregó recientemente más de 40 toneladas de asistencia, principalmente equipos de protección para sanitarios y kits de higiene, pero Rocca subrayó que eso es solo “una gota en el océano” de las necesidades que tiene Venezuela ante la pandemia.

En una conferencia de prensa remota, el italiano subrayó que la Cruz Roja “no quiere meterse en política”, porque no es su trabajo, pero dijo que los distintos actores deberían crear algún tipo de “comité conjunto” para facilitar la entrada de ayuda en estos momentos de crisis.

En un intento de ahogar económicamente al Gobierno de Nicolás Maduro, al que considera ilegítimo, la Administración de Estados Unidos ha ido imponiendo amplias sanciones a Venezuela, que han tenido un duro impacto en el país.

Preguntado por la posibilidad de impulsar un diálogo entre Washington y Caracas sobre las sanciones, Rocca subrayó que se trata de algo difícil, pero que sería importante para asegurar que la Cruz Roja y el resto de organizaciones humanitarias puedan llevar al país latinoamericano tanta ayuda como sea posible.

Según aseguró, toda la comunidad humanitaria está buscando aumentar el apoyo para Venezuela, donde ya se vivía una grave crisis que ahora puede verse exacerbada por la pandemia.

Los recursos, sin embargo, son ahora mismo más escasos, dado el peligro que el coronavirus plantea también para muchos otros países, tanto en Latinoamérica como en otros continentes.

Preguntado por la situación en Brasil, Rocca aseguró que el país sufre un “alto riesgo” por la “división de opiniones a nivel político” sobre el virus, una crisis que requiere que los líderes “hablen con una sola voz”.

El presidente brasileño, el ultraderechista Jair Bolsonaro, ha minimizado repetidamente el peligro de la enfermedad, que hasta este jueves se había cobrado 3.313 vidas en el país. EFE

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