El director de Datanalisis, José Antonio Gil Yepes, se refirió a las repercusiones económicas que dejará el COVID-19 para cada país.

“El mundo entero fue tomado por sorpresa por el coronavirus y eso haría comprensible que casi todos los gobiernos hayan optado por un pensamiento lineal al respecto, aplicando una cuarentena estricta. Quienes no lo hicieron, trataron evitar el deterioro de la actividad económica; aunque luego tuvieron que aplicar el cierre de operaciones para evitar más contagios y muertes”, recordó Gil Yepes.

A su juicio, ya es momento de que este asunto se analice con un pensamiento no lineal -en particular- tomando en cuenta, cinco aspectos: mortalidad por enfermedad, mortalidad y morbilidad por hambre y desnutrición, afectada por grupos de edades, tipos de países y medida económicas contra el empobrecimiento.

“La mortalidad por enfermedad ronda el 6% a nivel mundial: 2 MM de enfermos y 120.000 muerte. Si se enfermara el 20% de 8 MMM de terrícolas, se enfermarían 1,6 MMM de personas y fallecerían 100 MM”. Dijo.

Por otro lado, agregó que la economía, en 2019, según el Informe Mundial sobre las Crisis Alimentarias (ONU, UE y FAO), 113 MM de personas sufrían de inseguridad alimentaria aguda y 100 MM más están a un paso de entrar en esa categoría. “La fuente no revela cuántos y quienes sufren hambre, mueren de ello; pero quienes sufren hambre, especialmente recién nacidos y niños, quedarían sujetos a una vida limitada en sus habilidades físicas, mentales y sociales por desnutrición. Entonces, ¿Por qué darle un privilegio absoluto a la cuarentena por el coronavirus si hay tantas muertes y sufrimientos por hambre?”, cuestionó.

Asimismo refirió que el 80% de las muertes por coronavirus son de personas de 65 años y más; mientras que los más afectados por el hambre son principalmente neonatos y niños. “¿Por qué sacrificar a quienes tienen futuro para salvarnos a nosotros los mayores?”.

En cuanto a los tipos de países, consideró que mientras más pobre sea el país, menos preparado está para privilegiar la cuarentena total, porque mayor va a ser el sacrificio por hambre que por enfermedad.

“Cualquiera que sea la condición socio económica del país y las medidas aplicadas contra el coronavirus, es imprescindible que los gobiernos apliquen políticas contra el empobrecimiento que implica la cuarentena, o sea, de protección al consumo y de estímulo a la inversión privada, tales como incentivos fiscales y créditos blandos”.

Acotó que en los países más empobrecidos del mundo, como Venezuela, este proceso está asociado al estatismo, el exceso de intervención del Estado en la economía y a sus consecuencias, como la inflación, devaluación y exceso de deuda pública. “En estos casos extremos, las medidas económicas necesitan incluir pagar la deuda pública con acciones de las empresas del Estado, privatizando entre el 51 al 100% de su capital.

En cuanto a la inflación y la devaluación extremas, Venezuela necesita dolarizar la economía formalmente para que desaparezcan la emisión de dinero inflacionario -sin respaldo- y la capacidad de los bancos centrales de fijar el valor de la moneda local, generalmente sobrevaluándola, “para luego controlar el cambio y repartirse las divisas preferenciales entre los allegados al régimen de turno”.

Gil Yepes se dirigió al gobierno para que saque mejor la cuenta y las consecuencias de lo que puede dejar el COVID-19 a su paso por Venezuela, especialmente las que tienen que ver con fuente de empleo, producción y el futuro del país.

“No cuente con que el privilegiar la campaña contra el coronavirus le puede salvar de una fuerte reacción desestabilizadora en su contra, porque ya se están viendo actos de violencia y vandalismo por hambre, desempleo, caída del salario real, falta de gasolina y de electricidad. Esta pandemia socioeconómica afecta a muchos más y más intensamente al 87% de los venezolanos que un 6% de muertes por coronavirus”.

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