Las autoridades venezolanas han acudido a la televisión estatal en semanas recientes para asegurar que el gobierno socialista realiza más pruebas de coronavirus que cualquier otro país en Latinoamérica, pero en lugar de detectar más infecciones _como ha pasado en otras partes en donde hacen cada vez más pruebas_ reportan menos.

El resultado fuera de lo común sugiere que Venezuela hace pruebas en sus ciudadanos como ningún otro país: con el despliegue masivo de una prueba rápida de anticuerpos en la sangre proveniente de China, que analiza las proteínas en desarrollo una semana o más después de que alguien esté infectado, mientras aplica en mucho menor escala el examen de referencia que es estándar internacional: un examen de frotis nasal que detecta el virus desde el inicio.

Los médicos advierten que en el enfoque de Venezuela podría haber fallas graves: puede haber resultados que son falsos negativos, pues aún no hay niveles altos de anticuerpos, lo que significa que la persona podría tener el virus y estar transmitiéndolo a otros.

Podríamos dejar pasar por debajo de la mesa gente que tiene la infección”, expresó un médico de la facultad de medicina de la Universidad de Los Andes, en la ciudad occidental de Mérida, que habló a condición de no ser identificado por temor a represalias.

Médicos de Venezuela y de afuera dicen que la prueba de anticuerpos funciona mejor cuando no es usada como un instrumento para hacer diagnósticos sino para ayudar a evaluar qué tan diseminado está el virus en una comunidad, cuándo levantar cuarentenas o para identificar posibles donantes de plasma.

Los defensores de la prueba dicen que Venezuela, que está sumida en una profunda crisis económica y de salud pública que viene de mucho antes de la pandemia, no tiene otra opción que confiar en este test. La nación es una de las menos preparadas para hacer frente a una pandemia ya que sus hospitales carecen de cosas básicas como agua corriente, guantes y mascarillas, y miles de médicos emigraron en los últimos años.

“Con la escasez de personal y de recursos financieros, el país tiene que explorar otras opciones como el test rápido”, dijo a la Associated Press el doctor Gerardo de Cosío, director de la oficina de Venezuela de la Organización Panamericana de la Salud y de la Organización Mundial de la Salud.

De Cosío, quien ha trabajado con funcionarios del gobierno en la estrategia a seguir, dijo que Venezuela tampoco tiene equipo ni personal disponible para procesar las pruebas con hisopos, que pueden tomar horas.

La prueba de los anticuerpos proviene de la compañía china Wondfo y los resultados se conocen en 20 minutos, según trabajadores de la salud.

Cuando hay un positivo se hace la prueba nasal con los hisopos para confirmar, un procedimiento que puede tomar días porque en Caracas un solo laboratorio procesa casi todos esos tests. También se le hace la prueba del hisopo a quienes dieron negativo en el otro test pero tienen varios síntomas del coronavirus o han estado en contacto con personas infectadas.

Solo los positivos del hisopo ingresan a la cuenta oficial de casos registrados en el país, dijeron varios médicos a la AP.

Los funcionarios del gobierno, que no respondieron a pedidos de información sobre el tema, no han dicho exactamente a quiénes se les hacen las pruebas, pero médicos e imágenes de la televisión estatal indican que se las han hecho entre otros a empleados del tren subterráneo, a personal de los hospitales y a pescadores y migrantes que vuelven. No está claro cuántos positivos arrojaron las pruebas de anticuerpos.

“No creo que haría las cosas como las están haciendo”, expresó la doctora Ángela Caliendo, profesora de medicina de la Universidad Brown y miembro de la junta de la Sociedad de Enfermedades Infecciosas de Estados Unidos. Sin embargo, señaló que dados los pocos recursos que tiene Venezuela, “están haciendo muchas de estas pruebas que son baratas y recabando bastante información”.

Golpeado por años de calamidades económicas y políticas, y más recientemente por sanciones de Estados Unidos, el presidente Nicolás Maduro pidió ayuda internacional en marzo, antes de que se confirmase el primer caso en el país. Sus principales aliados –sobre todo Beijing, La Habana y Moscú–, y las Naciones Unidas enviaron aviones llenos de pruebas, equipo médico y, en el caso de Cuba, médicos.

Uno de los cargamentos más grandes de China llegó a fines de marzo y traía medio millón de pruebas de anticuerpos.

Hacia el 31 de marzo, según cifras de la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de las Naciones Unidas, Venezuela había hecho solo 1.779 pruebas con hisopos y la tasa de positivos era del 8%.

En las dos semanas siguientes, las autoridades dicen que realizaron más de 250.000 pruebas y la Organización Panamericana de la Salud calcula que solo 3.000 no fueron con hisopos.

“Estamos a la vanguardia de América Latina”, aseguró la vicepresidenta Delcy Rodríguez.

Pero esa comparación es inexacta ya que el resto de la región usa pruebas de hisopos genéticas.

La vecina Colombia, por ejemplo, ha hecho 50.000 pruebas, todas con hisopos. El subsecretario de salud de México Hugo López Gatell ha criticado abiertamente las pruebas de anticuerpos, comparándolos con las pruebas de embarazo que se hacen en la casa y diciendo que son tan confiables como tirar una moneda al aire. Chile también descartó esas pruebas como herramienta de diagnóstico.

“Es complementario a lo que estamos haciendo ahora”, declaró el ministro de salud chileno Jaime Mañalich. “No sirven para hacer un screening general de la población”.

La prueba de Wondfo ha sido aprobada por al organismo regulatorio de Estados Unidos, pero algunos médicos dicen que se están comercializando muchos exámenes sin haber sido sometidos a pruebas rigurosas. Especialistas afirman que no se sabe todavía qué tan sensibles son muchos de ellos.

Las autoridades venezolanas dicen que se confirmaron 143 casos de coronavirus en la segunda quincena de marzo y 61 desde que se empezaron a usar las pruebas de anticuerpos.

“Lo que se ve generalmente es que cuando un país aumenta las pruebas, también aumentan los casos”, dijo Enrique Acosta, investigador del Instituto Max Planck para Investigaciones Demográficas de Alemania. “Me preocupan los números (de Venezuela)”.

El médico de la Universidad de Los Andes dijo que él y otros facultativos inicialmente plantearon al gobierno la posibilidad de instalar en Mérida un laboratorio para hacer pruebas de hisopos, como ya habían hecho durante la pandemia de gripe H1N1 del 2009, pero las autoridades suspendieron toda discusión sobre el tema y dijeron que se usarían las pruebas de anticuerpos en buena parte del país.

Algunos expertos dicen que las pruebas de anticuerpos son valiosas como herramienta para velar por la salud y seguramente serán más usadas en el mundo en los próximos meses.

“Dan un panorama de lo que pasa con el virus”, dijo el doctor Carl Fichtenbaum, especialista en enfermedades infecciosas de la Universidad de Cincinnati. “Probablemente una cifra baja para tomar en cuenta”.

Varios médicos creen que es posible que el virus todavía no se haya esparcido demasiado en Venezuela, lo que podría ayudar a explicar la baja cifra de casos confirmados. El país estaba bastante aislado del resto del mundo desde antes de la pandemia ya que muchas aerolíneas suspendieron sus vuelos debido a la crisis económica y una fuerte escasez de combustible redujo incluso los viajes adentro del país.

Maduro impuso una estricta cuarentena –la primera de América Latina–, lo que podría estar conteniendo también la propagación del brote.

En el estado costero de Nueva Esparta, aviones militares llegan cada tres días aproximadamente para recoger pruebas nasales que son llevadas a un laboratorio en Caracas para ser analizadas. Hasta que vuelvan los resultados, los médicos deben confiar en la información potencialmente inexacta de las pruebas de anticuerpos.

“Es lo único que tenemos ahorita”, dijo el doctor Elesban Gómez, presidente y director de la unidad de salud pública del estado. “Es lo único con que contamos ahorita para orientarnos”. AP

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