El exministro de Petróleo, Rafael Ramírez, analizó este lunes el acuerdo histórico de la OPEP+ sobre el  recorte de producción de crudo y consideró que los precios del petróleo se mantendrán bajos durante este año. 

Sobre ello, Ramírez especificó que “no es la “mano invisible” del mercado quien va a recuperar y estabilizar el precio, es la intervención decidida de los países productores de petróleo de reducir su oferta y defender el precio de un recurso natural que se agota”.

 

El también exembajador de Venezuela en la ONU estimó que el precio del petróleo, a pesar de que pueda tener algún alza puntual, “ha perdido mucho terreno, se mantendrá muy bajo al menos durante todo este año” y consideró que la crisis en el mercado petrolero vendrá  acompañada de los problemas políticos y sociales del “colapso de las economías de los países productores, el reacomodo del sector productor y sus empresas y un nuevo ciclo de falta de inversiones en el sector”.

 

A continuación el artículo íntegro 

El acuerdo de la OPEP+.

El dia de ayer, 12 de abril, los ministros de la OPEP+ (países OPEP y No-OPEP), finalmente alcanzaron un acuerdo de recorte de producción, luego de su fallido intento del pasado viernes 10 de abril, debido a la oposición manifestada por de México.

El acuerdo contempla lo siguiente:

Ajustar a la baja su producción global de petróleo crudo en 9,7 mb/d, a partir del 1º de mayo de 2020, por un período inicial de dos meses, que concluye el 30 de junio de 2020.

Para el período subsiguiente de 6 meses, del 1 de julio de 2020 al 31 de diciembre de 2020, el ajuste total acordado será de 7,7 mb/d.

Le seguirá un ajuste de 5,8 millones de barriles diarios durante un período de 16 meses, del 1º de enero de 2021 al 30 de abril de 2022.

La base de referencia para el cálculo de los ajustes es la producción de petróleo de octubre de 2018, excepto en el caso del Reino de Arabia Saudita y la Federación de Rusia, ambos con el mismo nivel de base de 11,0 mb/d.

El acuerdo será válido hasta el 30 de abril de 2022, sin embargo, la prórroga de este acuerdo se revisará durante diciembre de 2021.

El recorte de producción alcanzado por la OPEP+ resulta de un esfuerzo extraordinario de los países productores de petróleo, encabezados por el Reino de Arabia Saudita y la Federación Rusa, en su intento de estabilizar el mercado petrolero y recuperar el precio del petróleo que ha caído en más de 48% desde el inicio del mes de marzo, debido al desplome de la economía mundial a raíz de la pandemia del COVID-19.

La oposición de México al pre-acuerdo de la OPEP+ del jueves 9 de abril, que bloqueó la entrada en vigor de los recortes, pudo finalmente ser subsanada por la intervención del presidente norteamericano Donald Trump, al convencer al presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador, de aceptar el acuerdo de la OPEP+ y que los EE UU recortará 200 MBD de su propia producción en nombre de México, por lo que este último sólo recortará 100 MBD. No se sabe como los EEUU cumplirá su oferta, pero al final el acuerdo de la OPEP+ cerró con México incluido y un total de recorte, levemente menor al inicialmente pre-acordado de 10 millones de barriles día, pero, sin lugar a dudas, muy importante.

Este recorte extraordinario, el más grande hecho en la historia para estabilizar el precio del petróleo, sin embargo, no ha sido acompañado, como se esperaba, por los países industrializados, productores de petróleo, agrupados en el G-20.

La reunión de ministros de energía del G-20, realizada el 10 de abril, y donde se esperaba que asumiera un recorte de producción de 5 millones de barriles día, terminó solo con una declaración general de apoyo a la estabilización del mercado, pero sin asumir ningún recorte de su producción.

Algunas agencias, especialistas e incluso ministros, hablan de que el recorte aprobado, implica realmente hasta 13 millones de barriles día de recorte de producción, algunos incluso hablan de hasta 19 millones de barriles día, al incluir volúmenes que saldrán del mercado por su inviabilidad económica de producción, como ya está sucediendo en EEUU y Canadá por los altos costos de su producción tanto del petróleo de esquistos (shale oil), como del petróleo de las arenas bituminosas de Athabasca.

Resulta erróneo sumar al recorte de producción de la OPEP+, los barriles de petróleo que saldrán de la oferta por razones económicas y no políticas. Eso lo percibe el mercado y lo refleja en los precios: cual es la voluntad política de los grandes productores de incidir de manera voluntaria en la estabilización del mercado petrolero.

Esta diferencia en el tipo de recorte, por decisión política como ha hecho la OPEP+ o como consecuencia de su inviabilidad económica, como anuncian algunos países del G-20, no es una cuestión semántica, al contrario, es una cuestión de fondo, el tema central de la discusión en la política petrolera: la necesidad de intervenir el mercado, a través de la regulación de la producción, para poder defender un precio justo del petróleo.

No es la “mano invisible” del mercado quien va a recuperar y estabilizar el precio, es la intervención decidida de los países productores de petróleo de reducir su oferta y defender el precio de un recurso natural que se agota.

Siempre lo hemos sostenido, a los países productores de petróleo, no solo nos asiste el derecho de obtener un precio justo por nuestro recurso natural, en beneficio de nuestros pueblos y para mantener su explotación, sino que, además, debemos regular su producción para evitar el derroche en el consumo, una política conservacionista del recurso natural, que permita que el mismo no se agote y esté disponible en el largo plazo para sostener la economía del mundo.

Por ello es que, si no existiera la OPEP, alguien más asumirá este papel, llámese OPEP+ o una alianza entre EEUU, Rusia y Arabia Saudita.

Un cambio estratégico.

Como lo mencionamos en el informe semanal del pasado 10 de abril, el mercado petrolero ahora se decide de acuerdo al interés de los tres mayores países productores, EEUU, Rusia y Arabia Saudita.

Los Estados Unidos.

El rol de los EEUU y del presidente Trump ha sido fundamental para obtener el acuerdo de la OPEP+. En su particular estilo y utilizando toda su capacidad de persuasión, el presidente Trump hizo posible que se sentaran a negociar la Federación Rusa y el Reino de Arabia Saudita. Además de incidir directamente con otros países como el caso de México.

Trump, aunque mantiene un discurso a favor de la actuación del libre mercado, sin embargo exigió tanto a rusos como a sauditas que recortaran su producción de petróleo entre 10 y 15 millones de barriles día de petróleo y acabaran con su guerra de precios. Así cumplió su cometido.

La actuación de la administración norteamericana es, sin embargo, más allá del discurso político, más consistente con los intereses de un país productor que de un país consumidor. Hoy día los EEUU son el principal productor de petróleo del mundo, con un sector que aporta recursos fundamentales para su economía y que emplea 1,1 millones de empleos. Es una posición que además le da a los EEUU una ventaja estratégica y una independencia respecto a suministros de áreas conflictivas que no están dispuestos a perder.

Arabia Saudita.

La OPEP, como organización, está muy debilitada producto de la sistemática desestabilización de algunos de sus países miembros, guerras, sanciones, invasiones y volatilidad política, lo cual ha reducido su producción propia, así como sus posibilidades de influir políticamente en la organización. Hoy la OPEP es una organización fundamentalmente manejada según los intereses del Reino de Arabia Saudita y de las monarquías del golfo pérsico.

Rusia.

El presidente ruso, Vladimir Putin, maneja su política petrolera con clara conciencia de que es un poderoso instrumento de negociacion geopolitica. Como uno de los actores fundamentales en los conflictos del medio oriente, Siria, Libia y sus acuerdos con Irán, ha sido capaz de trabajar tanto con Arabia Saudita, como manejar compromisos y acuerdos de su difícil relación con la administración norteamericana.

Estos tres actores, grandes productores de petróleo, han demostrado que son capaces de coordinar acciones en defensa de sus propios intereses y tras ellos, conducir al resto de los países productores de petróleo, acción que se refleja en el reciente acuerdo de la OPEP+. Habría que ver si esta coordinación y conjunción de intereses se consolida y mantiene en el tiempo.

El Precio

La semana pasada las referencias de precios del Brent y el WTI continuaron con una tendencia a la baja. El dia de hoy se cotizaron en 33,16 y 23,18 dólares barril respectivamente, lo que representa una caída de 38% para el Brent y aún más fuerte para el WTI con 51% en comparación a las cotizaciones registradas antes de la reunión OPEP+, el 4 de marzo. Ambas se mantienen casi sin ninguna diferencia en comparación a las cotizaciones del viernes que, en el caso del Brent, se ubicó en 31,45 dólares barril y el WTI en 22,76 dólares barril.

La reacción de los precios no ha sido la que se esperaba, tras decisiones de recortes de producción tan importantes anunciadas el día de ayer, 12 de abril. Según el comportamiento de los precios, en especial del WTI la semana pasada, mayor efecto impactaron al alza los tuits del presidente Trump, que los recortes acordados.

En otras circunstancias, el solo anuncio del preacuerdo del recorte de 10 millones de barriles día hechos por la OPEP+ el pasado jueves 9 de abril, hubiese sido suficiente para disparar los precios del petróleo. Si bien los mercados no abrieron el viernes por la celebración de la Pascua, el anuncio del recorte del día de ayer de 9,7 millones de barriles día, hubiese sido suficiente para que hoy los marcadores de petróleo se dispararan al alza, cosa que no ha sido así.

Por otra parte, la desestabilización del mercado por efecto del desplome de la economía por el COVID-19 es profunda. La demanda del consumo de petróleo ha caído dramáticamente y se estima que será entre el 20 y 30%, es decir entre 20 a 30 millones de barriles de petróleo día de reducción de la demanda. Por ello, el recorte de 10 millones de barriles día, incluso uno de hasta 15 millones de barriles día, es un paso importante, pero resulta insuficiente.

Arabia Saudita y Rusia no valoraron adecuadamente la situación del mercado cuando decidieron iniciar una guerra de precios. Toda la sobreproducción de un mes, y la que seguirá todo este mes, hasta que entre en vigencia el recorte a partir del primero de mayo, ha inundado el mercado de petróleo, un mercado que dejó de consumir de manera abrupta desde inicios del mes de marzo.

Es por ello que los inventarios comerciales y estratégicos se han llenado de petróleo barato, que nadie está consumiendo. Algunos analistas y agencias estiman que incluso estos colapsaran y tendrán que producirse mayores recortes de producción.

El proceso de drenaje de estos inventarios no solo será gradual y lento, en la medida que se inicie la recuperación del consumo con la reactivación de la economía, sino que retrasará aún más, la posibilidad de requerir mayores volúmenes de producción de petróleo.

En nuestra apreciación, el precio del petróleo, a pesar de que pueda tener algún alza puntual, ha perdido mucho terreno, se mantendrá muy bajo al menos durante todo este año, la demanda ha colapsado como nunca antes y los inventarios están en niveles máximos, en un mundo con una economía en recesión, empresas en quiebra, paralizadas y 3 billones de personas con restricciones de movimientos.

Esta crisis, sin precedentes del mercado petrolero, vendrá acompañada de los problemas políticos y sociales del colapso de las economías de los países productores, el reacomodo del sector productor y sus empresas y un nuevo ciclo de falta de inversiones en el sector.

Indudablemente se están gestando cambios estratégicos en el mercado petrolero, con un evidente debilitamiento de la OPEP y el regreso de los EEUU, la economía más grande del planeta, actuando más como país productor de petróleo en vez de consumidor.

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