Carlos Segundo Blanco, un jubilado de 81 años y su esposa Olga Rodríguez, de 78, son diabéticos y tiene más de un año sin recibir su tratamiento a causa de la grave crisis en Venezuela.

Según reseñó la agencia de noticias Reuters, el matrimonio ahora enfrenta otro gran problema a causa de la pandemia del COVID-19: Tiene problemas para comprar los alimentos.

En Venezuela “tenemos una sentencia de eutanasia para adultos mayores“, dijo Blanco, quien vive en el cuarto piso de un edificio en el barrio de Coche, al oeste de Caracas.

Carlos Blanco contó que él y su esposa desayunan cada día una arepa con café negro y cenan entre 4 y 5 de la tarde arroz con lentejas. Acotó que pese a la ayuda de uno de sus 5 hijos, no basta para poder alimentarse 3 veces al día.

Luis Francisco Cabezas, director del grupo no gubernamental Convite, precisó que las personas de la tercera edad “vienen arrastrando un desmejoramiento progresivo de sus condiciones de vida: desnutrición, imposibilidad de costear sus medicinas, falta de acceso a la salud, migración de su hijos y familiares“.

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