Los precios de todos los marcadores de crudo cierran al alza, 30% con respecto al inicio de esta semana, luego del anuncio de Arabia Saudita de convocar a una conferencia urgente de la OPEP y No-OPEP, incluyendo la Federación Rusa, para discutir un “un acuerdo equitativo que restablezca el equilibrio de los mercados petroleros”, según la agencia oficial saudí SPA.

Esta reunión de la OPEP+, que tendrá lugar el día lunes 6 de abril por videoconferencia dado las restricciones de viajes por el COVID-19, ha tenido a los operadores de contratos de petróleo obteniendo ganancias durante todo el día, y el precio sube en espera de un acuerdo de recorte de producción como resultado de dicha reunión.

El petróleo Brent ha operado al cierre de Europa a 33,53 dólares y el WTI a 27,36 dólares el barril, +38% (11 dólares) y 27% (7 dólares) superior que lo cotizado a comienzos de esta semana respectivamente.

Trump al rescate del precio

Desde ayer jueves, el mercado ha estado reaccionando al alza por los anuncios de conversaciones entre los tres grandes productores de petróleo, Rusia, Arabia Saudita y EEUU, para buscar un acuerdo que estabilice el mercado y el anuncio del Reino de Arabia Saudita de la convocatoria.

Estas conversaciones y actividades de coordinación entre los grandes productores han estado lideradas y estimuladas por el presidente norteamericano D. Trump quien, en una inusual postura para los EEUU, ha abogado por un acuerdo para recuperar los precios del petróleo, precios que, luego de sus reacciones iniciales de satisfacción por reducción del precio de los combustibles en EEUU, evidentemente están afectando a su propio sector de producción de petróleo de esquistos y en consecuencia, a la economía norteamericana.

El día de ayer, jueves 2 de abril, el presidente D. Trump emitió mensajes por la red social Twitter que estimularon el alza de hasta 35% del WTI y 47 del Brent al inicio de la jornada.

En el primero de ellos dijo: “Acabo de hablar con mi amigo MBS (Príncipe Heredero) de Arabia Saudita, que habló con el Presidente Putin de Rusia, y espero que recorten aproximadamente 10 millones de barriles, y tal vez sustancialmente más, lo cual, si sucede, será GRANDE para la industria del petróleo y el gas!”, y luego tuiteó: “…..podría llegar a los 15 millones de barriles. ¡Buenas (GRANDES) noticias para todos!”. Estos tuits del D. Trump, seguidos del anuncio de Arabia Saudita de pedir una reunión urgente de la OPEP+ para la semana siguiente y las declaraciones de las autoridades rusas el día de hoy, de que “estaría de acuerdo en realizar cortes de producción para estabilizar el mercado” y la declaración del presidente ruso V. Putin de que “un recorte de 10 millones de barriles, es posible”, le han dado sustento al importante repunte de los marcadores del precio del crudo, llevándolos a un nivel de 25 dólares para el WTI y 30 dólares para el Brent, en tan solo dos días, lo que podríamos calificar como el “premium” o el “efecto Trump”

¿Cuánto y quién va a recortar su producción de petróleo?

La primera pregunta que habría que hacerse es, ¿cuánto petróleo se necesita recortar actualmente?

En solo un mes la caída de la demanda de petróleo ha sido dramática por los efectos sobre la economía del COVID-19. Mientras antes de la reunión de la OPEP, la Organización estimaba un aumento de la demanda de petróleo en 900 MBD para el 2020, inmediatamente después de la reunión de la OPEP+, que culminó sin acuerdo, la organización redujo su estimación a un crecimiento de tan solo 60 MBD.

Sin embargo, la semana pasada ya la AIE y otras agencias privadas comenzaron a estimar una caída de 1,5 millones de barriles día solo en el mes de marzo y la mayoría coincidió en una estimación de pérdida de demanda de entre 10 y 20 millones de barriles día de petróleo. La dimensión de la caída de la demanda de petróleo y de combustibles viene íntimamente relacionada a la recesión en la que ha entrado la economía mundial por los efectos del COVID-19, donde 3 mil millones de personas están afectadas por las restricciones de movimientos en China, Corea, India, Sudáfrica, Europa, Reino Unido, Canadá y EEUU, además de la paralización de importantes sectores de la manufactura, servicios, turismo, transporte aéreo, entre otros.

Es por ello que, probablemente asesorado por funcionarios del Departamento de Energía, el presidente D. Trump mencionó en sus tuits de ayer de un recorte de 10 millones de barriles que podría llegar hasta 15 millones de barriles.

De igual forma, el presidente ruso V. Putin, mencionó el día de hoy viernes que un recorte de 10 millones de barriles “es posible”. Si establecemos un recorte de esa magnitud como el objetivo del acuerdo para estabilizar el precio, es decir un recorte del 10% de la demanda mundial de petróleo, la segunda pregunta es ¿quién o quiénes harán ese recorte?

El mayor recorte hecho por la OPEP fue el de diciembre de 2008, cuando acordó un recorte de 4.5 millones de barriles día, para contener la caída del precio, producto de la crisis inmobiliaria de los EEUU, cuando se desplomó desde los 140 dólares el barril a 40 dólares el barril en menos de 6 meses.

En aquel momento el conjunto de países de la OPEP producíamos 32 millones de barriles día, el 45% de la producción mundial de petróleo (1,36 Algeria, 1,90 Angola, 0,24 Congo, 0,51 Ecuador, 0,30 Guinea Ecuatorial, 0,23 Gabón, 4,06 Iran, 2,28 Iraq, 2,68 Kuwait, 1,72 Libia, 2,02 Nigeria, 9,20 Arabia Saudita, 2,57 Emiratos Árabes Unidos, 2,96 Venezuela) mientras que Rusia producía 9,6 y EEUU producía 5 millones de barriles.

Pero la situación de la OPEP es hoy muy distinta. Su producción es 27 millones de barriles día, el 28% de la producción mundial de petróleo, pero la participación volumétrica de sus miembros ha cambiado luego de más de 10 años de procesos cruentos de reajustes políticos en la región, incluyendo guerras, invasiones, sanciones e ingobernabilidad en algunos de sus miembros fundadores. Así, para el cierre de febrero la producción de los países OPEP, fue la siguiente: (1 Argelia, 1,3 Angola, 0,30 Congo, 0,12 Guinea Ecuatorial, 0,19 Gabón, 2,08 Iran, 4,59 Iraq, 2,66 Kuwait, 0,10 Libia, 1,78 Nigeria, 9,68 Arabia Saudita, 3,04 Emiratos Árabes Unidos y 0,76 Venezuela)

De los números indicados anteriormente, pareciera que no muchos países, con excepción de las monarquías del Golfo Pérsico, acompañarán a Arabia Saudita en un recorte mayor al ya acordado de 1,5 millones barriles día de petróleo en la pasada reunión del 5 de marzo. Rusia tendrá que asumir ahora el recorte de 500 mil barriles días, que no quiso aceptar el 6 de marzo en la reunión de la OPEP+ y que marcó el inicio de la guerra de precios con Arabia Saudita.

Si un mes después, los dos grandes productores Rusia y Arabia Saudita, deciden dejar atrás su soberbia e intereses geopolíticos y acuerdan un recorte similar al propuesto hace tan solo un mes, es decir 2 millones de barriles día de petróleo, todavía restarían 8 millones de barriles para llegar al número indicado de 10 millones de recorte señalado por Trump y Putin.

Está claro que el esfuerzo de un recorte tan grande de producción debe ser acompañado por los países productores, más allá de la OPEP y la no No-OPEP, lo cual debería incluir a países como EEUU, Canadá, Noruega, México, Brasil, entre otros.

Mientras que Canadá ha indicado que acompañaría un recorte de producción, los EEUU, por intermedio del propio presidente Trump y de Larry Kudlow Director del National Economic Council, señalaron el día de hoy que los EEUU no recortarían su propia producción de petróleo, atendiendo a consideraciones doctrinales, así como por las leyes Anti-Trust. Es decir, el presidente D. Trump espera que el esfuerzo de recortar producción lo hagan “otros”, sobre todo Rusia y Arabia Saudita.

Resulta interesante que, a pesar de esta posición del gobierno federal norteamericano, las autoridades regulatorias de la actividad petrolera, tanto en Texas como en Oklahoma, han señalado la necesidad de que los productores de sus respectivos estados reduzcan su producción.

Volvemos aquí al punto que siempre hemos sostenido, si la OPEP no existe, o pierde la capacidad de regular el mercado, otros lo harán, bien como lo hacía el Rail Road Commission en Texas al inicio de la producción en norteamérica, o como lo hacían las empresas transnacionales, las 7 hermanas, antes de la existencia de la OPEP.

El peso del recorte, para alcanzar el objetivo de 10 millones de barriles, debe recaer entonces sobre los grandes productores, Arabia Saudita, Rusia y los EEUU. El día de hoy, Arabia Saudita declaró que espera que el recorte de producción para detener la caída del precio y estabilizar el mercado, debe contar con la participación de un grupo más amplio de países productores, más allá de la OPEP+.

Habrá que esperar el desarrollo y desenlace de la reunión de la OPEP+ para ver a qué acuerdo se llega, pero obviamente lo que se decida allí, en caso de un acuerdo robusto en la OPEP+ y otros países productores (parece improbable que este esfuerzo lo acompañe los EEUU) solo retira uno de los elementos desestabilizadores del mercado: la guerra de precios y el exceso de volúmenes de petróleo en el mercado, pero queda activo el principal factor de desestabilización del mercado: la caída de la economía mundial y el colapso de la demanda de petróleo.

CoronaCrash

Más allá del petróleo, el COVID-19 sigue golpeando a las economías industrializadas y expandiéndose rápidamente por el mundo. Al día de hoy, el número de contagiados por el coronavirus llegó a 1.066.706 personas, con 56.767 fallecidos. En los EEUU los casos aumentan rápidamente, reportándose hoy 261.438 casos y 6.699 fallecidos.

La economía real sigue afectada por las restricciones a los viajes, desplazamientos internos, suspensión de suministros y paralización de la actividad industrial y de manufactura. No se tiene estimado cómo ni cuándo será el fin de la pandemia, lo cual impacta a la baja a la mayoría de los mercados bursátiles, a pesar de las masivas ayudas económicas de los distintos gobiernos y bancos centrales del mundo.

Igual aumentan las solicitudes masivas de ayuda a las grandes compañías de aviación, productoras de petróleo, manufactureras, así como la cancelación de inversiones y la reducción de costos y gastos e las grandes corporaciones internacionales.

Un indicador de la profunda afectación del COVID-19 en los EEUU es el aumento de las solicitudes de ayuda por desempleo en 6,6 millones, según lo informó hoy el Departamento del Trabajo de los EEUU, lo cual hace temer que el gigante norteamericano apunta al peor escenario de alcanzar un 20% de desempleo. Igual sucede en Europa, donde se han perdido millones de puestos de trabajo, a lo que la Unión Europea ha respondido con masivas ayudas económicas para tratar de proteger la capacidad de consumo de la población.

Pareciera que la caída de la economía por el COVID-19, todavía está lejos de detenerse y se espera que este año 2020 será un año marcado por una gran recesión.

Producción de crudo en Venezuela

En Venezuela la noticia más relevante al cierre del mes de marzo, ha sido el anuncio de la salida del país del gigante ruso Rosneft, socio de PDVSA en importantes proyectos en la Faja Petrolífera del Orinoco, además de tener el derecho de explotación y exportación de las reservas de gas ubicada al nor-oriente del país.

En una operación aún confusa, sin la debida información ni al Ejecutivo, ni a la Asamblea Nacional, Rosneft transfirió sus activos y derechos a una empresa rusa, 100% propiedad del gobierno, todavía no identificada. Esta operación, al cambiar de actores y operador, además de incumplir con las autorizaciones del Ejecutivo y la Asamblea Nacional, tal como está establecido en la Ley Orgánica de Hidrocarburos, afectará la continuidad de las operaciones en estos proyectos tan importantes para el país.

La otra noticia relevante ha sido el anuncio de Chevron de cancelar los contratos de servicios petroleros en el país, aduciendo una decisión de reducción de costos ante la caída del precio. Sin embargo, existen comentarios de que esta decisión está vinculado a la probabilidad de que la OFAC no extienda la licencia otorgada a Chevron para seguir operando en el país, sobre todo a la luz del aumento de las tensiones entre ambos gobiernos a partir de las graves acusaciones del Departamento de Justicia Norteamericano en contra del Presidente de la República, el Presidente del Tribunal Supremo de Justicia, el ministro de la Defensa y otros dos ministros de gobierno. Tres de los acusados de narcotráfico, corrupción y terrorismo forman parte de la Comisión Interventora de PDVSA.

Durante el mes de marzo, la producción petrolera venezolana mostró una disminución cercana a los 100 MBD respecto al mes de febrero, con un promedio mes que estuvo alrededor de los 650 MBD. Dicha producción refleja no sólo los volúmenes extraídos de crudo, que son reportados por la OPEP, sino también los volúmenes de condensado y de líquidos del gas natural.

La disminución de los volúmenes producidos se generó como consecuencia del aumento de los inventarios de crudo, debido fundamentalmente al distanciamiento de las empresas Rosneft Trading y TNK Trading International, luego de las sanciones anunciadas por la OFAC. Esta situación dejó a PDVSA sin las principales herramientas utilizadas en los últimos meses para transportar y comercializar su crudo, dejando en la operación solo a empresas de maletín de personajes cercanos al gobierno, quienes poseen no solo dudosa reputación, sino escasa capacidad para mover volúmenes importantes en un mercado internacional deprimido como el que estamos observando desde la aparición del Covid-19.

De los 650 mil barriles de producción promedio del mes, cerca del 60%, es decir, unos 360 mil barriles, provienen de las empresas mixtas que fueron creadas a partir del 2006.

La Faja Petrolífera del Orinoco fue el área más afectada en este período, registrando una producción de 360 mil barriles diarios. La disminución de más de 100 mil barriles respecto al promedio de febrero, obedece de forma directa al incremento de los inventarios de crudo como consecuencia de la disminución de la capacidad de comercialización de la segregación más importante de PDVSA: Merey-16. Sin embargo, para el momento de la elaboración de este boletín, se han realizado algunos despachos, lo que ha permitido que la producción de la Faja se encuentre, temporalmente, por encima de los 400 mil barriles diarios.

Por su parte, la producción del norte de Monagas se vio afectada en las últimas dos semanas del mes de marzo, producto de la explosión del día 20, en la estación de Flujo Carito del estado Monagas. Este incendio provocó, de manera directa, una merma de 30 MBD de crudo de los campos de Carito y Pirital, e indirectamente en la producción del crudo extrapesado de la Faja, que se refleja en una disminución de volumen en su diluente habitual. La producción de Oriente, en conjunto con la generada en la cuenca occidental del país, registró un promedio cercano a los 290 mil barriles por día.

Un detalle importante respecto a la producción del mes de marzo está asociado a las decisiones tomadas por dos de los más importantes socios en las empresas mixtas y el impacto que dichas decisiones pudiesen tener en los volúmenes que producirá PDVSA a partir de ahora. Es el caso de Chevron y Rosneft, las cuales decidieron cerrar todos sus contratos de servicio existentes y vender todos sus activos en el país.

Las empresas mixtas en las que Chevron y Rosneft participan como socios produjeron en conjunto 270.000 barriles diarios, que representan aproximadamente el 35% de la producción total durante el mes pasado, por lo que se debe estar muy atentos al impacto volumétrico que la salida de Rosneft y la cancelación de los contratos de servicio por parte de Chevron pueden tener en la producción de PDVSA, pues los datos revelan la dependencia que tiene del rol de las empresas mixtas, dada la destrucción de las capacidades propias que ha enfrentado la industria durante el gobierno de maduro.

La situación del gas

Venezuela cuenta con reservas de 197 BPC de gas, colocándose en el 8 lugar a nivel mundial. De este gas, 165 BPC se encuentran en tierra y es mayoritariamente asociado al petróleo y 32 BPC se encuentran costa afuera, siendo gas libre.

A pesar de esta base de recursos, la producción de gas ha caído junto al colapso de la producción petrolera y la cancelación o cesión de los proyectos de gas Costa Afuera.

El volumen de gas producido en Venezuela, actualmente, alcanza la cifra de 5.800 MMPCD, una caída de 1.592 MMPCD respecto a la producción al cierre de 2013.

La producción de Anaco alcanza solo 480 MMPCD, una caída de 4.038MMPCD respecto a su producción del cierre de 2013. La producción sigue cayendo, pues se mantiene el desinfle de los yacimientos. Las perforaciones de los últimos 6 años no llegan a tener más del 10% de éxito volumétrico y su producción se agota en menos de tres meses. En promedio, la producción por pozo no supera los 0.8 MMPCD y las nuevas perforaciones no superan 0.3 MMPCED. En Anaco existe un alto nivel de ineficiencia, sobre todo por una alta ausencia de personal, falta de equipos, repuestos y el deterioro de las condiciones laborales y de vida de los trabajadores.

La producción de gas del norte de Monagas, alcanza la cifra de 4.770 MMPCD, de los cuales se queman a la atmósfera más de 1500 MMPCD. Esta situación se produce fundamentalmente por la relación de gas/petróleo en estos yacimientos, sumado al estado de colapso que presentan todas las plantas de inyección de gas a alta presión, las cuales se encuentran paradas por falta de mantenimiento y a la suspensión de los proyectos de recolección y compresión de gas.

El proyecto de entrega del manejo del gas del oriente del país a la Shell, anunciado por el gobierno el 25 de agosto del 2018, resultó un fracaso debido a los desacuerdos y conflictos entre esta trasnacional y PDVSA Gas. Así mismo, el proyecto conjunto con Trinidad y Tobago y Shell para manejar el gas del Campo Dragón, al nor-oriente del país, fue suspendido por desacuerdos en la gestión del proyecto y las sanciones norteamericanas.

El proyecto de gas Mariscal Sucre, indispensable para garantizar el balance de gas del país, fue cancelado por el gobierno de maduro y cedidos sus yacimientos a la empresa Rosneft, la cual anunció su retiro de Venezuela la semana pasada.

En el occidente del país la situación del gas es alarmante, pues la caída abrupta de la producción de petróleo ha mermado a niveles mínimos la extracción del gas asociado. En adición a esto, se están venteando o quemando más de 350 MMPCD, lo que mantiene a las plantas termoeléctricas sin suministro de gas y la petroquímica Ana María Campos, en El Tablazo, totalmente parada desde hace más de 2 años.

En el Golfo de Venezuela, al occidente del país, la licencia de gas costa afuera en el bloque Cardón IV, operada por ENI y por Repsol, están produciendo 550 MMPCD y 8000 BPD de condensado, que posteriormente se mezcla con las corrientes de la refinería de Cardón en Amuay. PDVSA renunció a su participación en este proyecto, por lo que ahora se ha convertido en un comprador de gas venezolano. Por otra parte, las operadoras europeas han tenido problemas para recibir los pagos correspondientes a la venta del gas a PDVSA, por los problemas de ingresos de la empresa, la cual ha recurrido a pagar con cargamentos de petróleo.

Gas comunal y gas propano

La situación del gas para el consumo doméstico es la siguiente:

El Gas Licuado del Petróleo GLP (Propano +Butanos +Gasolina Natural) es producido en las plantas criogénicas de Ulé, Bajo Grande, San Joaquín, Santa Bárbara y Jusepín, estas últimas ubicadas en el oriente del país y cuya producción se transporta por medio de poliductos a Jose, donde finalmente se fracciona en propano (bombonas), butanos y gasolina natural.

Las Plantas de Occidente Ulé y Bajo Grande que surtían gas por bombonas al occidente del país, están paradas por falta de gas y no producen gas licuado de petróleo (GLP). Así, todo el gas propano que distribuyen viene transportado en buques desde Jose, tanto a Bajo Grande como hasta Ulé, para suplir Los Andes, los Llanos occidentales, Lara, Zulia y Falcón. En este momento, el único buque alquilado que hace el cabotaje de propano, transporta al menos 30.000 barriles a Cardón en el Complejo Refinador de Paraguaná, donde opera el llenadero de GLP de Cardón, con solo capacidad para despachar 20 gandolas de GLP por día, para suplir la referida área.

Adicional a esto, en el 2019, explotó el tanque de propano ubicado en Bajo Grande, con capacidad de 200.000 barriles, por lo que ya no cuenta con sistema de recepción y almacenamiento de propano, afectándose así la distribución en la Costa Occidental del Lago de Maracaibo, parte de Los Andes y Falcón.

La planta de Ulé no extrae GLP y mucho menos lo fracciona, por ende, solo funciona como llenadero de gas, que se alimenta del propano proveniente del patio de almacenamiento de la Salina, ubicado a 30 km de distancia. Es tan ineficiente el sistema de refrigeración de La Salina que ventea más del 50% del gas que recibe desde Jose.

Por su parte, el llenadero de camiones de Ulé solo está despachando 20 gandolas por día, de una capacidad instalada de 45 gandolas diarias, lo que representa menos del 50%.

En la región de occidente, afortunadamente más de 400.000 personas, entre suscriptores y conexiones ilegales, se surten de gas metano entre Maracaibo, Mara, San Francisco y Cabimas, lo que reduce el impacto que el déficit de propano causaría en este sector de la población.

En la refinería de El Palito, ubicado en el estado Carabobo, al centro del país, también existe un llenadero de camiones de gas propano. Este, sin embargo, tampoco se encuentra operativo. La falta de producción de la refinería, y la ausencia de facilidades para recibir propano por cabotaje, imposibilitan el despacho de GLP del referido llenadero.

Por su parte, en el oriente del país, la producción de GLP que se extrae de los criogénicos ha disminuido considerablemente y alcanza solo 78.000 barriles por día, debido a dos razones fundamentales: por un lado la pérdida de gas rico por falta de infraestructura de recolección y falta de códigos de operación y por otro, la disminución de la riqueza del gas recibido. Ambos factores son consecuencia del esquema de operación del norte de Monagas que favorece la producción de petróleo y la gran cantidad de gas que se pierde en la atmósfera.

Las plantas criogénicas del oriente están trabajando a un poco menos del 50% de su capacidad, además, estas no podrán subsanar el déficit, motivado a la disminución de la producción de 37.000 BPD de crudo, como consecuencia de una explosión suscitada la semana pasada en las instalaciones de Punta de Mata.

La producción de gas propano en Venezuela depende en su totalidad de la producción en Jose. No existen otras posibilidades de producción que éstas para satisfacer la demanda. La falta de infraestructura en el norte de Monagas, imposibilita aumentar la producción.

La planta de fraccionamiento en Jose, genera solo 30.000 barriles diarios de propano (bombonas), dejando de entregar 7.000 barriles diarios a Gas Comunal. Desde enero de este año no se reciben buques de propano del extranjero, ya que PDVSA Comercio y Suministro no ha podido honrar pagos y, menos aún, mantener la importación de propano.

Gas Comunal fue transferida a las distintas gobernaciones del país para las operaciones de distribución de bombonas de GLP para el consumo doméstico, sin embargo, PDVSA todavía es responsable de operar los llenaderos. Gracias a este traspaso, en la mayoría de los casos, los trabajadores de Gas Comunal quedaron cesantes y ahora son las gobernaciones las que desarrollan esas operaciones, en ocasiones, apelando a una virtual privatización del servicio.

Las operaciones de Gas Comunal dependen de tres factores claves: en primer lugar, de la disponibilidad de propano; en segundo término, de las unidades de transporte, mejor conocidos como cisternas y en tercer lugar, de las unidades de distribución. De estos factores, el propano es insuficiente y genera escasez y las unidades de transporte pesado se encuentran paradas por fallas en más del 40% de las unidades. A nivel nacional se percibe desabastecimiento, sobre todo en las zonas rurales donde las personas ya han recurrido a cocinar con leña.

Caracas cuenta con más de 450.000 suscriptores y usuarios del gas metano, el cual se surte por tuberías, pero aún sigue siendo vital la entrega de gas por bombonas para abastecer a las zonas populares. Debido a las restricciones de movilidad, resulta muy difícil hacer la reposición de las unidades de 10 kilos, que son las que mayoritariamente abastecen a las familias en los barrios de la capital, por lo que se siente con más fuerza la escasez de GLP.

Escasez de gasolina

Sigue siendo el principal problema que confronta la población a la luz de la presencia del coronavirus en el país. El sistema refinador no está procesando crudo y no es capaz de satisfacer la demanda interna, a pesar de que la misma ha caído desde los 650 MBD de 2014 a tan solo 120 MBD al dia de hoy, producto de una caída acumulada del PIB de 63%.

No hay gasolina porque el Complejo Refinador Paraguaná, con una capacidad de procesamiento de 1.3 millones de barriles día, está operando solo a un 10% de su capacidad. La Refinería de Puerto La Cruz, con una capacidad de procesamiento de 200 MBD está paralizada y la Refinería de El Palito, con una capacidad de 140 MBD, también se encuentra paralizada. Sumado a la desviación de fondos y el recorte presupuestario a los que ha estado sometido el sistema refinador a partir del 2015, su plantilla gerencial y técnicos, que operaron estas refinerías después del sabotaje petrolero del 2002, han sido desplazados, removidos o hechos prisioneros por razones políticas.

El desabastecimiento de combustibles se agrava por la imposibilidad de importar combustibles, tanto por la falta de recursos, como por las sanciones norteamericanas. Por otra parte la presencia de naves militares norteamericanas en la zona del caribe, próximas a las costas venezolanas, desestimula cualquier importación de combustibles y aditivos.

La escasez de combustible es un problema estructural por el colapso operativo de PDVSA, luego de estar sometida a una permanente política de persecución y encarcelamiento de su personal técnico-gerencial, así como la salida de mas de 30 mil trabajadores producto del deterioro laboral y de calidad de vida, y por la militarización de la que ha sido objeto la empresa.

Pareciera que la incapacidad y el ensañamiento del gobierno en contra de PDVSA y sus trabajadores, será el factor fundamental de su salida del poder.

Comentario final

El país sigue impactado por la severa crisis política, económica y social, la industria petrolera venezolana, no solo no puede escapar a esta situación, sino que ha sido el epicentro de la lucha por el poder entre los factores políticos que se disputan el control del país.

El rescate de la industria petrolera y las capacidades operativas de PDVSA, pasan necesariamente por un cambio de la situación política del país, la salida de Maduro y el restablecimiento de la Constitución y las leyes, para restablecer la soberanía popular sobre nuestros asuntos constituye un elemento clave para poder emprender la recuperación del sector petrolero, vital para la recuperación de la economía nacional.

En medio de la mas severa crisis económica y social de nuestra historia contemporánea y de la mas absoluta pobreza e indefensión de nuestro pueblo, asoman vientos de guerra. Ojalá se imponga la sensatez, se dejen de lado los intereses egoístas y se tenga en cuenta que para abordar la solución de las tremendas dificultades y retos que tenemos por delante, hay que buscar una salida política, que no comprometa nuestra soberanía, ni nos arrebate el único instrumento que tenemos de salir de esta crisis: el petróleo.

Rafael Ramírez

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