El primer ministro de Trinidad y Tobago, Keith Rowley, rechazó este miércoles que la visita de la vicepresidenta de Nicolás Maduro, Delcy Rodríguez, a su país, el pasado viernes, estuviera relacionada con la acusación de Estados Unidos al Gobierno en disputa venezolano de narcotráfico.

Rowley, en declaraciones a medios locales, se limitó a negar que la presencia de Rodríguez en Trinidad y Tobago tuviera relación con el anuncio, hace menos de una semana, por parte del Departamento de Justicia de EE.UU. de cargos contra Nicolás Maduro y otras 14 figuras del madurismo, así como contra dos disidentes de la antigua guerrilla colombiana FARC por narcotráfico, lavado de dinero y terrorismo.

El Ministro de Seguridad Nacional, Stuart Young, sí matizó a través de un comunicado el motivo de la visita de la titular de la Cancillería madurista y dijo que la reunión tuvo como eje la propagación del COVID-19 por la región y la situación de los venezolanos en Trinidad y Tobago.

Medios locales se preguntan hoy cuál es la razón de que se concediera un permiso especial a Rodríguez para aterrizar en Trinidad y Tobago para reunirse personalmente con Rowley, el viernes pasado, cuando el tráfico aéreo estaba suspendido a causa del cierre de fronteras por la pandemia del coronavirus.

El hecho de que muchos altos mandatarios mundiales hayan suspendido desde hace días reuniones personales y que se hayan sustituido por videoconferencias levantó interrogantes entre la prensa local sobre la urgencia del encuentro.

Cuestionan falta de transparencia

Medios del territorio caribeño subrayan además que la reunión se produjo justo después de que Estados Unidos acusara al presidente Maduro de narcotráfico.

Según el breve comunicado de prensa, Rowley y Rodríguez repasaron la estrategia que se está desplegando en ambos países para combatir COVID-19, ya que la vicepresidenta es directamente responsable de la respuesta al coronavirus.

La líder de la oposición, Kamla Persad-Bissessar, cuestionó la falta de transparencia sobre la visita de Rodríguez a Trinidad y Tobago y el que se tuvieran que abrir las fronteras para permitirle entrar una vez cerrado el tráfico aéreo a causa del COVID-19.

Recordó que mientras Rowley abrió las fronteras para reunirse con Rodríguez había rechazado movilizar a la aerolínea nacional para recoger a compatriotas varados en el extranjero.

Trinidad y Tobago anunció el cierre de las fronteras el pasado 15 de marzo para todos los no nacionales, aunque la medida se endureció para todo tipo personas a partir del 22 de marzo, lo que provocó que quedaran varados grupos de sus ciudadanos en varios países de la región.

Young, ante las peticiones de ayudar al retorno de sus compatriotas, aseguró que las fronteras permanecerían cerradas y que el control sería estricto, lo que ha levantado polémica una vez que a pesar de lo dicho se hizo una excepción con Rodríguez.

EFE

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