“La situación del mercado petrolero es extremadamente catastrófica”. El daño es tan profundo que las estimaciones de la caída de la demanda, al cierre de 2020, podrían estar en el orden de los 10 millones de barriles por día o más.

Esta alarmante cifra, que lanza el exministro de Petróleo y expresidente de Pdvsa, Rafael Ramírez, representa más del 15% del consumo actual. Y de hacerse realidad hundiría el valor del hidrocarburo hasta los 20 dólares por barril, con suerte, dice.

La crisis petrolera no es un juego para el que fuera el segundo hombre con más poder en Venezuela durante la gestión del expresidente Hugo Chávez. En entrevista con Sumarium sostiene que ya no se trata de una diatriba a superar a nivel de ministros, sino que se requiere de una reunión urgente de jefes de Estados de los países de la Opep, para al menos intentar detener la caída libre que llevan los precios del petróleo.

“Debe haber un monitoreo y correrse escenarios. Deben tomarse decisiones ¿Hasta dónde debe llegar la situación para que los países productores se sienten a la mesa con objetivos comunes?”, se pregunta Ramírez.

El también ex representante de Venezuela ante la ONU fustiga la negativa de Rusia a sumarse a un nuevo recorte de producción, planteado por la Opep a principios de marzo, que sacaría del mercado 1,5 millones de bpd. Para él era una opción para paliar, de alguna manera, los efectos devastadores que ha traído consigo el coronavirus a la economía mundial, con especial énfasis en el mundo petrolero.

“La Opep está debilitada y dependiendo de terceros”

La tesis de Ramírez es que la Opep ha sufrido un cambio estructural orquestado por las grandes potencias, que han venido desarrollando una estrategia anti Opep, con la idea de golpear a los grandes productores.

El movimiento geopolítico para el exministro es claro. “La invasión sacó a Irak del juego, y aún está fuera de la cuota Opep. Las sanciones a Irán le han hecho reducir su producción de 4 millones a 2 millones de bpd. Libia no produce nada de petróleo después del derrocamiento de Muamar el Gadafi. Argelia confronta severos problemas de gobernabilidad y Venezuela no tiene nada que decir en la Opep”.

  • S- ¿Cómo se expresa esa perdida de fuerza e influencia de la Opep en el mercado petrolero?

RR- El hecho de que Arabia Saudita y la Opep tengan que recurrir a Rusia y dependan de la decisión rusa para blindar una medida de recorte, habla de la debilidad de la Opep. Cuando en 2008, en plena crisis financiera, el petróleo bajó de 100 a 35 dólares, recortamos 4,2 millones de barriles, independientemente de lo que Rusia hacía con su petróleo.

Nuestra influencia y fuerza en mercado eran importantes. Ahora la realidad es que Rusia y Arabia Saudita están disputándose su preminencia en el mercado petrolero y junto a Estados Unidos se han convertido en el grupo que puede definir de manera rápida el destino del mercado petrolero, y la Opep está inoperante.

  • S- Bajo este escenario ¿podría desaparecer la Opep?

RR- Hay que sostenerla, hay que blindarla. Si nosotros no regulamos el mercado de petróleo y nuestros recursos naturales alguien lo hará. Antes de la creación de la Opep el mercado era manipulado por las Siete Hermanas, un cartel conformado por las grandes transnacionales petroleras. Entonces en 1960 se crea la Opep. Se trata de países, no de compañías, que asumen la defensa de sus recursos naturales con el objeto de maximizar el valor de los hidrocarburos.

De tal manera que, si no existe la Opep, va a volver a nacer un cartel de grandes empresas, que es lo que básicamente está pasando con Rusia, Estados Unidos y Arabia Saudita.

La idea de la Opep era y sigue siendo poderosa. Independientemente de los problemas actuales sigue teniendo vigencia. Y Venezuela debe mantenerse ahí.

  • S- Y ¿cuál es la solución a la crisis petrolera? ¿En qué terminará la guerra entre titanes?

RR- Lo que va a suceder en la Opep es que cuando termine esta guerra ojo por ojo, estén todos tuertos y haya salido una cantidad enorme de volúmenes de crudo producto de que no son económicamente viables explotarlos. Ahí, solo ahí se van a sentar. Ahora ¿cómo saber hasta cuando durará la guerra? ¿Cuándo el crudo baje a 20 o 10 dólares?

  • S- ¿Se sumaría Estados Unidos a un recorte de producción, ya que anda buscando atención de los rusos y sauditas?

RR. Estados Unidos jamás, jamás se sumaría a un recorte de producción. Es una posición de principio, doctrinaria.

  • S- Pero ellos al fin se verán igualmente afectados

RR- Sin duda. Estados Unidos va a tener que hacer algo. Se va a ver llevada por necesidad porque su economía va a ser golpeada, pese a ser hoy el más grande productor de petróleo del mundo.

  • S- ¿Se demostrará entonces la tesis de los rusos? ¿Lograrán minar la producción de lutitas o esquistos?

RR- Fíjate, la primera intención de Rusia con esta guerra de precios, me refiero a la intención no declarada, es debilitar a Arabia Saudita para restarle fuerza y liderazgo en el mercado. Y la declarada es quitarle mercado a la producción de lutitas.

Y lo van a lograr, porque ese petróleo tiene costos altos de producción necesita al menos 40 dólares el barril y si se mantiene esta situación de bajos precios pues se van a ver afectados y tendrán que suspender producciones. La caída de la actividad petrolera e industrial en Texas sería un duro golpe para su economía.

“Venezuela no tiene nada que decir sobre petróleo”

El exministro de la cartera energética, exiliado por su conflicto con el gobierno de Maduro, sostiene que Venezuela está haciendo un triste papel en el mundo petrolero. Considera lamentable que una de las naciones fundadoras de la Opep, con reconocimiento como país petrolero, clave y fundamental en el grupo, hoy no tenga nada que decir.

Ramírez ha criticado con fervor a las cabezas visibles que han marcado el destino petrolero de Venezuela en los últimos años. Para él, el actual presidente de la estatal petrolera venezolana, Manuel Quevedo, no solo es el responsable de la debacle y la catástrofe ocurridas en Pdvsa, sino que es además incapaz de presentar un análisis coherente y estratégico en el seno de la Opep.

  • S- ¿Cómo perciben los miembros de la Opep a Venezuela?

RR- Mira. Cuando tu produces 700.000 barriles no tienes nada que aportar. Cuando como país petrolero bajas tu producción en 2,3 mbd, los miembros de la Opep estiman que Venezuela tiene tantos problemas que difícilmente
incidirá en el mercado.

  • S- ¿Le conviene a Venezuela seguir en la Opep?

RR- Si nos conviene. Sin duda. Será cuestión de recuperar nuestra posición después de cambiar de gobierno. Y tener una administración que esté enfocada en defender a nuestra industria petrolera.

El papel que está haciendo la delegación venezolana es muy triste. A diferencia de nuestra representación, cuando éramos una voz autorizada que podía hacer contrapeso a las posiciones y decisiones de los países del golfo.

  • S- Maduro nombró a una comisión para reorganizar la industria. ¿Servirá eso de algo?

RR- El peor error que Maduro ha cometido en su gobierno ha sido enfilar sus baterías y su persecución contra Pdvsa. Esa comisión interventora lo que hace simplemente es preparar a la industria petrolera para su privatización. Ya he denunciado que hay una privatización de facto, pues quienes hoy producen son China, Rusia y Chevron. Pdvsa no aporta un solo barril. Y la comisión de emergencia llamada lamentablemente “Alí Rodríguez Araque”, porqué Alí no hubiese apoyado una privatización, se ha enfocado en desplazar y llevarse presos a la gente que Quevedo colocó allí. Y vendetta en vendetta Pdvsa no está en capacidad ni de operar ni de producir.

Ramírez considera irrelevante la profesión o calificación del presidente de Pdvsa bajo las circunstancias actuales. Sostiene que da lo mismo que sea un militar, o que el vicepresidente de producción sea arquitecto, o que el presidente de la Corporación Venezolana de Petróleo (CVP) sea internacionalista. “Da lo mismo” y asegura que a Maduro no le interesa producir petróleo, sino administrar contratos petroleros.

  • S- ¿Cómo recuperar a Pdvsa? ¿Es posible?

RR.- Si, pero no es fácil, porque Maduro sigue acabando con las holguras. Y hacia donde mires todo está mal. Ahora lo que hay es una gran asfixia. Estamos trabajando en un programa cuyo primer paso es recuperar la legalidad. Porque el petróleo está ahí. Seguimos siendo el país con las mayores reservas de crudo del planeta. Es un petróleo somero, no hay que ir a aguas profundas para sacarlo. Sus costos de producción son competitivos.

Pero para Rafael Ramírez la reconstrucción de Pdvsa pasa por una condición sine qua non: la salida de Nicolás Maduro del poder. Está convencido de que con esta administración no hay posibilidad alguna de recuperar la industria petrolera. “Hay que resolver el tema político con la salida de Maduro”.

“Las sanciones no son el problema”

El exministro Ramírez señala que la escasez de gasolina que actualmente padece el país, en plena crisis del coronavirus, no debería ocurrir y, además, no es causada directamente por las sanciones de Estados Unidos.

El problema es que el parque refinador funciona a solo 10% de capacidad instalada. “El punto es que, si las refinerías del país estuvieran arriba, en plena capacidad, poco me importarían las sanciones, porque enviaría la poca producción a refinar. Nuestro mercado interno era de 650.000 barriles cuando dejé Pdvsa. Con la caída eso llegaría actualmente 300.000, que podríamos mantener”.

“Se usa la excusa de las sanciones y la verdad es que desmantelaron el sistema de refinación, y ahora la gente, como está en su casa, no lo percibe, porque la crisis del coronavirus le vino a Maduro como anillo al dedo”.

Por: Erika Hidalgo López / Sumarium

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