El presidente Donald Trump lo dijo sin rodeos: “No podemos dejar que la cura sea peor que la enfermedad”.

Trump, quien tuiteó la declaración anoche, se encuentra entre la espada y la pared en momentos en que aumentan las tensiones entre aquellos que alegan que el país necesita levantarse y apresurarse a evitar una profunda depresión, y los expertos médicos que advierten que, a menos que se tomen más medidas drásticas, el costo de vidas humanas será catastrófico.

Los expertos de salud han dejado claro que a menos que los estadounidenses sigan limitando drásticamente la interacción social -trabajando desde casa y aislándose-, el número de infecciones abrumará al sistema de salud, como lo ha hecho en algunas partes de Italia, provocando muchas más muertes. Aunque los peores brotes están concentrados en ciertas partes del país, como en Nueva York, los expertos advirtieron que la enfermedad se seguirá propagando.

Pero ahora que el centro de atención está en el impacto económico debido a que millones de personas se están quedando sin trabajo, los negocios están cerrando y los mercados financieros van en caída libre -socavando el mensaje de reelección de Trump-, el coro de críticas es cada vez más ruidoso.

Costo “demasiado grande”

No podemos cerrar la economía. El costo económico para los individuos es demasiado grande”, comentó Larry Kudlow, principal asesor económico de Trump, durante una entrevista el lunes con el canal Fox News. “El presidente está en lo correcto. La cura no puede ser peor que la enfermedad y vamos a tener que hacer algunas compensaciones difíciles”.

Es una opinión que ha sido repetida por otras personas de la Casa Blanca, por algunos republicanos del Congreso y en Fox, donde el presentador Steve Hilton dio un monólogo el domingo por la noche que pareció, al menos una parte, haber inspirado el tuit de Trump.

“¿Conocen esta famosa frase de que la cura es peor que la enfermedad? Ese es exactamente el territorio hacia el que nos dirigimos“, comentó Hilton a sus televidentes, describiendo el impacto económico, social y humano del cierre como una “crisis aún mayor” que el coronavirus.

“¿Piensan que solo el coronavirus es lo que mata a la gente? Este cierre económico total matará a la gente“, aseveró.

La Casa Blanca ya parecía estar dirigiéndose por ese camino.

Incluso aunque Trump tuiteó que esperaría hasta que terminaran los 15 días de cierres y aislamientos recomendados para tomar una decisión, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades se disponían a anunciar el lunes nuevas directrices que hacían posible que la gente que había estado expuesta al virus regresara al trabajo más rápido “portando una mascarilla por cierto tiempo”, dijo el domingo el vicepresidente Mike Pence.

Es un cambio en el tono de los mensajes que ha generado críticas de expertos en salud pública que insinuaron que Trump se arriesga a cometer un error peligroso si crea un conflicto entre la salud pública y el bienestar económico de la nación, dado lo poco probable que es que la amenaza del virus disminuya en una semana.

Si Estados Unidos interrumpe el distanciamiento social mucho antes de lo debido, “tendrá más muertes y más caídas en el mercado de valores”, advirtió Lawrence Gostin, de la Universidad de Georgetown, un abogado con experiencia en salud pública.

Y el brote podría resurgir cuando la gente retome sus rutinas de comunicarse, trabajar, salir a comer y socializar, abrumando aún más a la economía.

Lo que ocurriría sin confinamiento

John Auerbach, presidente del grupo independiente Trust of America’s Health, que trabaja con los gobiernos de todos los niveles para mejorar la preparación ante emergencias de salud pública, dijo que enfermedades y muertes generalizadas también tienen un enorme impacto económico que es imposible ignorar o minimizar.

“Si no aplanan la curva y reducen el número de personas que están infectándose, la cantidad de enfermos paralizará a los negocios“, dijo Auerbach.

Incluso el senador republicano Lindsey Graham, un aliado cercano de Trump, le pidió aferrarse a las recomendaciones emitidas por las autoridades de salud pública.

“No hay una economía funcional hasta que controlemos el virus”, tuiteó. “Tratar de operar una economía con los principales hospitales desbordados, con médicos y enfermeros forzados a dejar de tratar a algunos porque no pueden ayudar a todos, y con cada momento de caos médico mostrándose en nuestras salas, televisiones, redes sociales y en todas partes del mundo”.

“Cuando se trata de cómo combatir la pandemia de coronavirus”, añadió Graham, “tomo mis decisiones basándome en profesionales de la salud como el doctor Fauci, entre otros, no en pronósticos políticos”. El médico Anthony Fauci es el experto de enfermedades infecciosas del país.

Pero Stephen Moore, exasesor económico de Trump, dijo que es momento de “comenzar a pensar en qué clase de costos para la sociedad estamos absorbiendo de esta parálisis”, incluidos decenas de millones de desempleados y posibles repuntes en las muertes por sobredosis de drogas y suicidios.

“No existe una buena solución aquí, sólo malas soluciones”, reconoció Moore. “Y para mí, la peor solución es paralizar a la economía”.

AP.

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