El presidente de Datanálisis, Luis Vicente León, realizó este viernes una serie de reflexiones económicas ante la situación del país por la pandemia del coronavirus que ha provocado una cuarentena colectiva.

  • Realmente en una crisis de este tipo no hay beneficiarios. A nivel general todos perdemos. Sin embargo, la crisis genera oportunidades para algunos sectores que atienden demandas reforzadas y países que, con mayor capacidad de respuesta, quedan mejor parados para reflotar.
  • En este momento el drama es de salud. La tasa de contaminación está comenzando y el climax puede aparecer en varias semanas, lo que nos lleva al segundo drama: el económico. En un país empobrecido, la posibilidad de reflotar depende de recursos externos, que hoy le son esquivos.
  • En mayor impacto económico lo reciben las empresas pequeñas, con pocas reservas para aguantar “la pela” que no durará menos de tres meses. Los países desarrollados prevén planes de ayuda para mantenerla vivas, pero en Venezuela no hay recursos suficientes ni planes de rescate conocidos.
  • En este momento la tasa de cambio ha bajado porque hay ausencia de Bolívares (flujos de caja trancados por inactividad) y reducción de demanda de divisas (importaciones limitadas, bloqueó aéreo, cierre de negocios). Pero es una situación efímera. La devaluación futura es imparable.
  • Teniendo una crisis severa de flujo de caja en divisas y la población en cuarentena, necesitando subsistir, es obvio que el gobierno tendrá que financiar el déficit produciendo bolívares y petros sin respaldo. Eso será automáticamente inflacionario y devaluacionista.
  • Será difícil para el gobierno retener a las personas en casa sin trabajar por un periodo largo, lo que complica el manejo de la crisis de salud y el control de la inflación.
  • El gobierno entregará bolívares y petros. Pero sin tener actividad de respaldo, es una expansión monetaria inflacionaria y devaluacionista. La única manera de palear la crisis sin mayores desastres económicos es obtener recursos externos frescos para apoyar personas y empresa.
  • Los precios suben porque el abastecimiento está restringido y controlado por la crisis y tiende a empeorar. Es simple teoría de oferta y demanda. Menos oferta, más precios. No tiene que ver con el valor del dólar.
  • Su única salida es la búsqueda de ayuda internacional: financiera y humanitaria. Pero en ambos casos, más allá de sus aliados que también están en crisis por pandemia, se requiere un Acuerdo Nacional en el que se incorpore a la oposición en la estrategia global del país.
  • Es claro que la cuarentena necesaria será muy superior a los 10 días y ni población ni empresas están en capacidad de resistirla sin apoyo externo. Por eso el reto nacional es un acuerdo que legitime las solicitudes y abra puertas al financiamiento y ayuda externa.
  • Las dos grandes preocupaciones económicas son cómo lograr que las empresas no quiebren y cómo financiar la vida de la población que vive al día y sin reservas ni ahorros. Y ninguna se resuelve son recursos externos.
  • Todos los desastres naturales y pandemias pueden salirse de control. El gobierno venezolano ha estado encima del problema desde muy temprano (positivo) pero su capacidad para financiar la vida de la población y empresas en cuarentena es nula sin apoyo extranjero y no tiene legitimidad de origen.

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