Italia superó el jueves oficialmente a China como el país con más muertes por coronavirus, con 3.405 decesos, en una dramática ilustración de cómo la pandemia ha girado hacia Europa y Estados Unidos. En el país europeo aumentaron tanto la cantidad de enfermos como la cantidad de decesos.

Italia, un país de 60 millones de personas, sufrió 427 decesos y 5.322 infecciones adicionales el jueves. En comparación, China tiene una población de 1.400 millones de personas.

En total hasta ahora Italia ha registrado 41.035 infecciones, más de la mitad del total mundial.

El sistema de salud italiano se ha visto abrumado por la crisis. El jueves una delegación de la Cruz Roja de China que visitaba Italia criticó el hecho de que los italianos no se están aislando y no se están tomando en serio las medidas de precaución.

Al mismo tiempo, el lugar de origen de la pandemia, la ciudad de Wuhan en China, no registró ningún caso adicional el jueves.

China hasta ahora tiene 3.249 fallecidos por coronavirus, 156 menos que Italia, según expertos de la Universidad Johns Hopkins.

Naciones Unidas y las autoridades de salud italianas han señalado varios motivos para la alta cifra de muertos en Italia, especialmente su numerosa población anciana, que es especialmente susceptible a desarrollar complicaciones graves por el virus.

Italia tiene la segunda población más anciana del mundo, después de Japón. La gran mayoría de los muertos, el 87%, es mayor de 70 años.

La cifra de muertes en todo el mundo se acercaba a las 10.000, con más de 220.000 infecciones, incluidas casi 85.000 personas que ya se han recuperado.

El primer ministro francés, Edouard Philippe, pidió a las personas mantenerse a distancia unas de otras para frenar la propagación del virus, a pesar de que muchos quieran buscar o dar consuelo.

“Cuando amas a alguien, debes evitar tomarlo en tus brazos”, dijo el funcionario francés ante el Parlamento. “Es contradictorio y es doloroso. Las consecuencias psicológicas, la forma en que vivimos, son muy inquietantes, pero es lo que debemos hacer”.

En Estados Unidos, la gran mayoría de los 149 fallecidos eran ancianos. Aparte de los ancianos y personas con enfermedades importantes preexistentes, la mayoría de la gente suele sufrir síntomas leves o moderados como fiebre y tos si enferma de COVID-19.

Jonas Schmidt-Chanasit, virólogo del Instituto Bernhard Nocht de Medicina Tropical de Alemania, opinó que la alta mortalidad en Italia podría explicarse en parte por el colapso casi total del sistema de salud en algunas partes.

Después de Italia, el segundo país más castigado por la pandemia es España, con 17.000 casos reportados hasta el jueves, casi la mitad de ellos en la capital, Madrid.

En Londres, donde viven casi 9 millones de personas, se instó a la gente a evitar el transporte público mientras las autoridades estudiaban medidas más duras de distanciamiento social. Londres es la zona más afectada del país, con aproximadamente un tercio de sus 2.644 casos.

En tanto, Michel Barnier, el negociador en jefe de la Unión Europea sobre la relación del bloque con Gran Bretaña tras el Brexit, dijo el jueves que tenía el virus. En un tuit, el político europeo de 69 años informó encontrarse bien y con buen ánimo.

Los datos procedentes de Wuhan ofrecieron un atisbo de esperanza para el resto del mundo en la lucha contra el coronavirus y quizá una lección sobre las estrictas medidas necesarias para contener su expansión

Wuhan fue el primer blanco del brote, con miles de personas enfermas o agonizando en hospitales construidos a toda prisa, pero las autoridades chinas dijeron el jueves que los 34 casos identificados el día anterior habían llegado del extranjero.

“Hoy hemos visto el amanecer tras tantos días de duros esfuerzos”, dijo Jiao Yahui, inspector jefe de la comisión nacional de salud.

Aun así, el virus siguió cobrándose un precio en todo el mundo, tanto humano como económico.

Los mercados europeos subieron ligeramente tras las caídas en Asia, pese al enorme paquete de estímulo de 750.000 millones de euros anunciado durante la noche por el Banco Central Europeo. El precio del crudo cayó el miércoles por debajo de 21 dólares el barril por primera vez desde 2002 y subió ligeramente el jueves, a 23 dólares.

Naciones Unidas advirtió de que la crisis podría suponer la destrucción de casi 25 millones de empleos en el planeta.

En todo el mundo se siguen cerrando fronteras, imposibilitando a muchos volver a casa. Australia y Nueva Zelanda cerraron el acceso a los turistas y sólo permitieron el regreso de ciudadanos y residentes. Fiyi identificó su primer caso, algo preocupante en una región con pobres infraestructuras sanitarias.

El líder supremo de Irán, el ayatolá Ali Jamenei, tenía previsto indultar a 10.000 prisioneros más, incluidos varios con condenas políticas, en un aparente intento de combatir el virus, según la televisora estatal. El país, donde ya han muerto más de 1.280 personas por el virus, había liberado ya de forma provisional de 85.000 presos.

El gobernador de Baviera, Markus Sueder, dijo que podría hacer falta un toque de queda en el estado sureño alemán si la gente no empezaba a seguir mejor las recomendaciones sobre restringir sus contactos sociales. En la vecina Austria, la provincia occidental de Tirol puso a 279 municipios bajo cuarentena ante la aparición de un gran número de casos de COVID-19.

Estados Unidos y Canadá cerraron sus fronteras a todos los desplazamientos no esenciales y Trump dijo que tenía previsto reclamar poderes extraordinarios para devolver de inmediato a México a cualquiera que cruce la frontera sur de forma ilegal.

Rusia y México, por su parte, registraron sus primeras muertes por el virus. México cerró las visitas a las populares pirámides de Teotihuacán.

La Casa Blanca presionó al Congreso para que aprobara con rapidez un paquete de rescate de un billón de dólares para reforzar la economía y agilizar ayudas a los estadounidenses en cuestión de semanas. Estados Unidos ha identificado más de 9.400 casos de coronavirus.

Los científicos creen que el número de infectados en Estados Unidos es mayor al oficial, porque muchos casos leves podrían no haber sido identificados y por las demoras en ampliar las pruebas. AP

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