La administración de Maduro pierde margen de maniobra para levantar recursos. La negativa de la Opep+ de recortar producción para estabilizar los precios del crudo y sortear los embates del Covid-19, podría tumbar los precios hasta los 20 dólares por barril. Mientras se vaticina que las recientes medidas fiscalistas aplicadas por Maduro podrían dar cero resultados en medio de una creciente informalidad de la economía.

Al gobierno de Nicolás Maduro se le complican más aún las finanzas públicas en medio de un año electoral donde se sorteará, nada menos y nada más, que el control del parlamento, hoy en manos de la oposición. Pero la severa caída de los precios del crudo, un no acuerdo de recorte de producción en el seno de la Opep y Opep+, el presagio de que el Covid-19 amenaza con convertirse en una pandemia, y las sanciones de EEUU, ponen en más aprietos a los ya debilitados ingresos fiscales del país. Mientas el margen de maniobra para levantar recursos desaparece.

El economista y analista en materia petrolera, Leonardo Buniak, aseguró a Sumarium que en este escenario “Venezuela entraría a ocupar el espacio del peor de dos mundos. Y es que Venezuela asiste a una caída vertiginosa de los precios del crudo y a una contracción de su producción que ha llegado a mínimos de 1945. Es una tormenta perfecta, que deja al gobierno sin opciones”, indicó.

Pero la merma de la producción, que ha colocado la extracción venezolana en unos 733.000 barriles por día, no es solo el problema.

“Dos terceras partes de esa producción está comprometida”, dice el analista. Y detalla que “una parte va para consumo interno, otra para los convenios cooperativos con Cuba y Petrocaribe, y otra para los prestamos chinos y rusos. Y la otra parte con los socios de las empresas mixtas de la Faja del Orinoco. Frente a eso el porcentaje de barriles que generan caja es muy pequeño”.

Solo importaciones clientelares

Las compras al exterior serán las primeras en comprometerse. “Las importaciones para este año se estimaban en unos 4.900 millones de dólares, eso sí, sin el efecto coronavirus y el efecto caída de los precios del crudo, lo que vaticina que podrían caer mucho más”.

Venezuela se verá entonces afectada en varios sentidos, para importar combustible, para pagar sueldos y salario en las misiones. Y para importar los alimentos que requiere el gobierno para las cajas de comida del Comité Local de Abastecimiento y Producción (Clap). Para Maduro es preciso y clave mantener su bastión clientelar satisfecho, más cuando se trata de un año que requiere ganar los favores de sus, cada vez más disminuidos, espacios políticos.

Para Buniak, las medidas fiscalistas asumidas recientemente por Maduro generarán cero oxígeno a la economía. El respaldo será nulo frente a un país que se informaliza con mucha fuerza y que en el plano formal también podría haber una importante evasión de impuestos. “El Seniat no tiene capacidad de supervisión”, dice el economista.

Crece la economía subterránea

El panorama no luce fácil. Y, a decir de Buniak, se podría complicar más aún con la implosión de una economía subterránea mucho más fuerte.

“La economía informal tomará más espacios y profundizará el proceso de dolarización transaccional que existe hoy en Venezuela. Y que frente a la caída de los ingresos formales aparezca una economía de sombra, subterránea donde los flujos financieros no obedecen a prácticas formales”, explicó a Sumarium.

Mercado petrolero en picada

Para Leonardo Buniak los escenarios y pronósticos para el mercado petrolero son sumamente malos. “No estamos hablando una crisis financiera sino industrial que pasa en el corazón fabril del planeta que es China. Al tiempo que hablamos de una caída de las cotizaciones del crudo cuya coyuntura no es de corto largo”.

Cálculos del especialista apuntan a que la demanda petrolera mundial podría llegar a caer hasta 4 millones de barriles por día. Pese a esas peligrosas proyecciones, con seguridad analizadas por los miembros de la Opep y la propia Rusia, la decisión de no recortar 1,5 millones de barriles por día, para detener los embates del coronavirus, no lograron sumar voluntades para equilibrar el mercado.

Rusia se rehúsa a seguir recortando producción. Se niega a ceder más espacios a los productores estadounidenses de shale, que ha sido los primeros en aprovechar la estabilidad de los precios creada por las acciones de la Opep+.

“El objetivo de Rusia es más vale provocar una caída de los precios para restarle competitividad a los crudos de lutitas, que tienen costos un poco más elevados, pero que son empresas eficientes”, explicó Buniak a Sumarium.

Frente a esa negativa de Rusia de no ceder mercado, podría ocurrir que los saudíes se animen a elevar su producción desde 9 millones de barriles a 11 millones de barriles por día, provocando un retroceso de los precios hasta 20 dólares por barril.

Por: Erika Hidalgo López

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