Los aciagos días del apagón nacional, hace ya un año, dejaron huellas indelebles en la sociedad venezolana y una constante sensación de zozobra, que lejos de disiparse se acrecienta. Y es que la situación no ha sido resuelta de manera definitiva. Las fallas del servicio eléctrico no solo se han mantenido, sino que han aumentado. La prueba es Caracas, la consentida de Miraflores, que en estas dos últimas semanas ha soportado largos y frecuentes apagones.

La trágica realidad del interior del país, que lleva años capeando la tormenta, da fe de la inoperancia de la administración de Nicolás Maduro, y de la falta de soluciones. La mayoría de los estados sufre racionamientos diarios, en promedio, de entre 4 y 5 horas. En Caracas se han comenzado a reeditar cortes de energía. Esta vez, más prolongados, lo que ha obligado a los capitalinos a mantener linternas a mano. Expertos aseguran que la causa es la enorme indisponibilidad de su parque termogenerador.

Caracas pierde robustez eléctrica

El ingeniero especialista del sector eléctrico, José Aguilar, habló con Sumarium, y explicó que Caracas tiene una capacidad instalada nominal de 4.031 megavatios (MW), de los cuales tan solo operan 620 megavatios (Mw), lo que equivale a decir que ha perdido 85% de su capacidad para generar energía eléctrica.

La situación resulta más dantesca aún, cuando sabemos que la demanda diaria capitalina ha descendido y ahora exige tan solo 1.200 Mw a 1.400 Mw dependiendo de la hora de consumo. Pese a ello los caraqueños deben ser alimentados y compensados con energía proveniente del Guri.

El consumo habitual de Caracas, hace poco más de una década, giraba en torno a 2.000 y 2.400 Mw, que con la capacidad instalada se cubría suficientemente, y quedaba para exportar. “Hoy esa realidad es historia”. Sin embargo, el problema no se resuelve con desviar energía del Guri para la capital, que tampoco es cubierta del todo, porque descompensas al resto del país que, estructuralmente, ya está a oscuras desde hace años, acotó el analista.

Deterioro sin respuestas

Para Ángel Navas, presidente de la Federación de Trabajadores del Sector Eléctrico (Fetraelec), la razón de este triste panorama obedece al deterioro en que está sumido el sector eléctrico, “que es de extrema gravedad” y que ve difícil solucionar en el corto plazo.

Navas, con años de servicio en el sector, asegura que la desinversión, la renuncia masiva de personal técnico, la falta de recursos para los trabajos más elementales, la inexistencia de medidas de seguridad, la falta de repuestos, malos salarios y un enorme etcétera, son la causa de la debacle de la realidad de la crisis eléctrica que se ha instalado en Venezuela.

El dirigente sindical sostiene que no es mucho lo que se puede decir. “Caracas está perdiendo fortaleza eléctrica y va en franco deterioro. Es lo que le ha pasado al resto del país que ya no tiene soporte y los apagones son incesantes”, explicó.

Entre los elementos que Navas destacó, por la importancia que tiene para brindar un buen servicio, es el éxodo masivo de personal calificado a escala nacional. Asegura que en los últimos años la nómina se ha reducido a la mitad. Y en un país de cero estadísticas, se vale de sus registros gremiales para señalar que las renuncias podrían sumar unos 25.000 trabajadores. Explica que se recluta personal, pero no dura. Los malos salarios y la inexperiencia son razones por las que se marchan. Se convierte en un círculo vicioso. Además de que en el país tampoco existen escuelas de capacitación para formar trabajadores para el sector.

La industria no hala corriente

José Aguilar considera muy grave la radiografía que hay del país en materia energética en general. Recuerda que además de fallas eléctricas, Venezuela sufre una severa escasez de combustibles, entre ellos gas, gasolina, diésel y fueloil; cortes irracionales de agua; un sistema de salud en estertores, transporte deficiente y una vialidad tercermundista.

Sin embargo, el analista estima que la electricidad es clave, pues se trata de un servicio fundamental que corta de manera transversal todas las actividades de cualquier nación. Y que la electricidad es el motor primario del crecimiento económico.

Venezuela consumía hace unos seis años cerca de 18.000 Mw, comenta el analista, y sostiene que ya para ese momento el consumo era bajo. Hoy, dice, la demanda nacional ronda los 11.000 y 12.000 Mw, y es básicamente residencial. El cierre de comercios e industrias son la respuesta a esa lamentable merma.

“A mayor consumo de electricidad mayor actividad económica y crecimiento”. La ecuación es simple, acotó. Esa pésima noticia seguirá en aumento, cada día son más las santamarías que quedan abajo haciendo retroceder la demanda de energía. Además del imparable éxodo de habitantes.

Por: Erika Hidalgo López

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