Es probable que Colombia nunca vaya a ser la misma tras la llegada de al menos 2 millones de venezolanos, la ola de inmigrantes más grande de su historia.

A diferencia de otros países de América Latina, Colombia no era un país acostumbrado a recibir gente: al contrario, los colombianos solían ser los que migraban en busca de mejor vida.

La sociedad colombiana está transformándose tanto por la llegada de venezolanos como porque el proceso de paz abrió un espacio para que otras demandas diferentes al conflicto, económicas o culturales, sean del interés nacional”, le dice a BBC Mundo Ronal Rodríguez, investigador del Observatorio de Venezuela de la Universidad del Rosario, en Bogotá.

Hoy en día hay al menos cinco ámbitos de la vida en Colombia que, en términos generales, están cambiando.

1. La economía informal tiene nuevos protagonistas

Colombia tiene una de las economías informales más grandes de la región, con un 47,2% de la población en empleos precarios, según el Departamento Administrativo Nacional de Estadística.

Esa proporción ha subido y bajado de manera intermitente durante los últimos años, así que es difícil establecer una relación con la llegada ascendente de venezolanos.

Lo que los datos sí parecen establecer, sin embargo, es que la economía informal ha sido parcialmente tomada por los emigrantes del país vecino.

Un 90% de los venezolanos en Colombia, según el DANE, trabaja informalmente en hogares, construcciones, oficinas, fábricas y mercados negros, entre otras cosas.

Otro ejemplo de cambio en la economía informal se da en la prostitución: los precios bajaron, según reportajes en medios locales, y apareció la categoría “venezolana” en la gama de modelos que ofrecen los establecimientos.

El sector inmobiliario informal de las grandes ciudades también cambió, porque muchos venezolanos recién llegados se acomodan en establecimientos llamados “paga diario”.

2. La demografía se hizo más compleja

El impacto demográfico que esto implica no está del todo estudiado.

Pero Fedesarrollo, una entidad privada que fomenta el emprendimiento, asegura que la población de venezolanos -predominantemente joven- puede modificar el bono demográfico de los colombianos, que son en general más viejos.

Esta inyección poblacional tiene efectos sobre los presupuestos, las proyecciones a futuro e incluso el Producto Interno Bruto del país, que fue uno de los que más creció en la región en 2019 (3,3%) y, según organizaciones como el Fondo Monetario Internacional, ello se debió al boom de consumo generado por los venezolanos.

3. Se enriqueció la cultura

Palabras como “pana” (amigo), “cola” (fila) o “arrecho” (enojado) ya no solo se entienden, sino que son utilizadas por colombianos.

La gastronomía local, aunque en principio son parecidas, también ha visto cómo se añaden platos como el pan de jamón en Navidad, las empanadas de casón (pescado) y las arepas rellenas.

Otro ámbito de la cultura donde se empiezan a ver efectos concretos es la música: el cuatro venezolano, esa guitarra raramente afinada de cuatro cuerdas, ya se consigue en tiendas de instrumentos, y en los colegios hay cada vez más profesores de música que vienen del Sistema de Orquestas de Venezuela, uno de los conservatorios más prestigiosos del mundo.

4. Aumentaron las inversiones

La Cámara de Comercio Colombo Venezolana estima que en los últimos ocho años los venezolanos han invertido US$700 millones en Colombia. Si eso se añade a lo que trae cada venezolano en promedio (US$1.500), la entidad concluye que a la economía colombiana le entraron más de US$2.000 millones, lo que representa un 2,5% del presupuesto anual del Estado.

Los primeros inversionistas venezolanos que pusieron pie en territorio colombiano fueron los petroleros, muchos de los cuales fueron despedidos de la estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA) o vieron que la industria iba por mal camino.

Incluso la ayuda humanitaria ha generado inversiones de manera indirecta en Colombia: algunos pueblos cercanos a la frontera que antes de la inmigración presentaban problemas han recibido inversiones conjuntas entre el Estado y la cooperación internacional en materia de infraestructura, educación y salud pública debido a la presencia de venezolanos.

5. Apareció la xenofobia, pero cambió la solidaridad

En términos de encuestas, los colombianos tuvieron una primera reacción positiva a la migración venezolana, pero en los últimos meses ha habido un giro.

Ya son mayoría (entre el 60 y 65%, según la encuesta) los colombianos que tienen una opinión desfavorable de los venezolanos, así como los que piden al gobierno cerrar la frontera y no acogerlos con recursos del Estado.

El 22 de ese mes, la Alcaldía de Bogotá denunció una “campaña para generar terror” entre la población cuando llegaron a las redes sociales videos de supuestos venezolanos asaltando barrios de clase media.

Ninguna casa fue asaltada ese día ni se han dado a conocer pruebas de que venezolanos tengan influencia en el paro nacional.

La Fundación Ideas Para la Paz, un centro de estudios, encontró en un ejercicio estadístico que “las condiciones de seguridad no se han visto afectadas por los migrantes venezolanos“.

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