Investigadores de la Universidad de Drexel (Estados Unidos) han hallado un método de secuenciación genética y algoritmos informáticos, publicado en la revista ‘Plos One’, que revela cómo se organizan y actúan las comunidades microbianas humanas.

Gran parte de la investigación sobre el ambiente microbiano humano, o microbioma, se ha centrado en identificar todas las diferentes especies de microbios, por lo que el desarrollo incipiente de tratamientos para enfermedades vinculadas a la microbiota opera bajo la idea de que los desequilibrios, o las desviaciones en el microbioma, son fuente de problemas de salud, como la indigestión o la aparición de la enfermedad de Crohn.

No obstante, para corregir adecuadamente estos desequilibrios, es necesario tener un conocimiento más amplio de las comunidades microbianas. “Realmente estamos comenzando a raspar la superficie de la comprensión de los efectos de la microbiota en la salud. En muchos casos, los científicos se han lanzado a este trabajo sin tener una idea completa de cómo son estas comunidades microbianas, qué tan frecuentes son y cómo su configuración interna afecta a su entorno inmediato dentro del cuerpo humano”, han dicho los expertos.

Ante este escenario, en el nuevo trabajo se ha analizado el código genético para detectar patrones recurrentes, una indicación de que ciertos grupos de organismos, microbios en este caso, se encuentran juntos con una frecuencia que no es una coincidencia.

“Hay miles de especies de microbios que viven en el cuerpo, así que si piensas en todas las agrupaciones que podrían existir, puedes imaginar qué tarea desalentadora es determinar cuáles de ellas viven en comunidad. Nuestro método pone un algoritmo de detección de patrones para trabajar en la tarea, lo que ahorra una gran cantidad de tiempo y elimina algunas conjeturas“, han explicado. Y es que, los métodos actuales para estudiar la microbiota, las bacterias intestinales, por ejemplo, toman una muestra de un área del cuerpo y luego observan el material genético que está presente.

La obtención de un mapa completo de las comunidades microbianas, permite a los investigadores observar cómo cambian con el tiempo, tanto en personas sanas como en personas que padecen enfermedades, así como proporciona pistas sobre la función de la comunidad, además de iluminar la configuración de las especies de microbios que lo permite.

“Con nuestro método se obtiene una imagen de la configuración de la comunidad, por ejemplo, puede tener ‘E. coli’ y ‘B. fragilis’ como los microbios más abundantes y en cantidades bastante iguales, lo que puede indicar que se están cruzando. Otra comunidad puede tener ‘B. fragilis’ como el microbio más abundante, con muchos otros microbios en números iguales pero más bajos, lo que podría indicar que se están alimentando de lo que ‘B. fragilis’ está produciendo, sin ninguna cooperación”, han argumentado los investigadores.

Uno de los objetivos finales de analizar la microbiota humana es utilizar la presencia de ciertas comunidades de microbios como indicadores para identificar enfermedades como la enfermedad de Crohn o, incluso, algunos tipos de cáncer. Por ello, el grupo de investigadores ha puesto a disposición del público sus herramientas de análisis con la esperanza de acelerar el progreso hacia la cura y el tratamiento de varias patologías.

Agencias.

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