El hermano del policía venezolano Óscar Pérez, que murió en un operativo de las fuerzas maduristas tras rebelarse contra Nicolás Maduro, ha solicitado asilo en España, después de escapar de Venezuela por la persecución que sufre su familia desde el incidente del 15 de enero de 2018, cuyas pruebas están ya en manos del Tribunal Penal Internacional (TPI).

Luis Armando Pérez ha comparecido este miércoles ante los medios en Madrid, acompañado del diputado de la Asamblea Nacional Franco Casello, presidente de la subcomisión de Derechos Humanos, y del exparlamentario Wilmer Azuaje para alertar públicamente de los presuntos abusos cometidos en el operativo que acabó con la vida de Pérez y de otros seis compañeros.

Casello y Azuaje acudieron a principios de esta semana a Ginebra y La Haya, donde presentaron las pruebas de los abusos ante Naciones Unidas y el TPI, respectivamente. En total, entregaron más de 400 documentos, entre ellos fotografías y vídeos, con los que pretenden demostrar que Pérez y su equipo fueron ejecutados por las fuerzas leales al Gobierno de Maduro.

Luis Armando Pérez ha asegurado que su familia ha sufrido acoso desde que se produjeron estos hechos, tras los cuales su madre emigró a Estados Unidos. En su caso, la “huída” le ha llevado a España, desde donde pretende lanzar “una llamada de atención al mundo” para que tomen medidas y frenen a los “criminales”.

“Son un virus que se sigue expandiendo y hay que detenerlo”, ha advertido, en alusión a un Gobierno al que ha acusado de “asesinar” a venezolanos. En este contexto, ha destacado la labor de un puñado de “héroes”, entre los que ha incluido a su hermano, que supuestamente pilotó en junio de 2017 un helicóptero desde el que se atacó el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ).

Pérez reapareció casi seis meses después, cuando alertó a través de las redes sociales de que su grupo estaba rodeado por fuerzas policiales en la localidad de El Junquito. “Nos vamos a entregar y nos están disparando”, dijo en uno de los videos, precedente de un asalto en el que, según los diputados opositores, el grupo desertor no realizó ningún disparo.

Así lo demostrarían las pruebas presentadas ante el TPI, en las que se menciona que las armas de Pérez y sus compañeros estaban intactas y se muestran disparos a quemarropa o recibidos en posición defensiva. Azuaje ha asegurado que las imágenes fueron captadas por un agente de apellido Cortés y que estaría dispuesto a declarar como testigo en caso de que Maduro se sentase en el banquillo.

Los opositores también han puesto en duda las dos muertes atribuidas por las autoridades maduristas al grupo de Óscar Pérez, las de dos miembros de “colectivos” –como se conoce a los grupos de civiles armados aliados del Ejecutivo–, sugiriendo que en realidad murieron a manos de las fuerzas de seguridad para justificar de alguna forma el resultado del operativo.

MADURO ANTE EL TPI

Para Azuaga, Óscar Pérez es “un héroe nacional de Venezuela”, un “símbolo de lucha y de resistencia” que ahora ha pedido a la fiscal jefe del TPI, Fatou Bensouda, que “voltee sus ojos” hacia el país sudamericano. “Mi aspiración es ver a Maduro ante el TPI y que sea juzgado por crímenes de lesa Humanidad”, ha reclamado, emocionado al recordar sus propios encarcelamientos.

Por su parte, Casella ha recordado que “los crímenes de lesa Humanidad no prescriben” y ha apuntado que, en casos como el de Óscar Pérez, “el culpable siempre procura que las imágenes no se vean”. Estas fotografías demostrarían que los policías rebeldes fueron “acribillados”, ha añadido el diputado, que confía en que las pruebas se sumen ahora a los dos expedientes ya presentados ante el TPI.

Agencias.

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