Rudy Giuliani, abogado personal del presidente Donald Trump, apunta a ser una pieza que complica las investigaciones del juicio político al mandatario estadounidense con la corrupción en Venezuela.

The Washington Post reportó que Giuliani habría defendido al empresario venezolano Alejandro Betancourt López, señalado en una trama de corrupción del blanqueo de unos 1.200 millones de dólares de la estatal Petróleos de Venezuela (Pdvsa), y que incluso se habría hospedado en su lujosa casa en una visita a Madrid, España.

La respetada publicación explica que tras la ahora cuestionada llamada entre Trump y el presidente ucraniano Volodímir Zelenski en julio, Giuliani viajó a la capital española para conversar con Andriy Yermak, uno de los principales ayudantes de Zelensky.

Durante esa visita, Giuliani se habría quedado en una lujosa propiedad construida en terrenos donde antes estaba un castillo alguna vez utilizado por la realeza española, ahora propiedad de Betancourt López, sobre la que incluso habría tuiteado el abogado.

De acuerdo con la publicación, Yermak había propuesto que hicieran la reunión en EE.UU., pero que Giuliani le comentó que ya iba a estar en Madrid “por algo más” la primera semana de agosto y recomendó hacerla allí.

Un mes después, Giuliani se encontraba con un grupo de abogados en una reunión con el jefe de la división criminal del Departamento de Justicia en representación a Betancourt López.

El empresario venezolano es señalado de obtener una fortuna al conseguir contratos con el gobierno del expresidente Hugo Chávez para construir plantas de energía, la década pasada.

Aún no ha sido acusado formalmente de ningún delito.

El reportaje destaca que este no sería el único lazo entre Venezuela, Ucrania y la investigación que se lleva a cabo en EE.UU. En una declaración a puerta cerrada entregada a los investigadores del Congreso, la ex funcionaria del Consejo de Seguridad Nacional, Fiona Hill, ya había aludido a esta posibilidad.

Todas las fuentes del reportaje son anónimas, pero ya Giuliani había hablado con anterioridad del viaje y, respondiéndole a The Washington Post afirmó que: “Este es un privilegio de cliente abogado, así que resistiré cualquier mentira maliciosa o giro que le pongan”.

Los abogados de Betancourt y funcionarios del Departamento de Justicia prefirieron no dar declaraciones.

Voz de América.

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