Rafael Ramírez, exministro venezolano de Petróleo durante la era de Hugo Chávez y expresidente del Consejo de Seguridad de la ONU, afirmó en su artículo dominical que los “sistemas políticos autoritarios”, entre los que incluyó a Brasil, Ecuador, Argentina y Venezuela, se valen del “lawfare” o “judicialización de la política” para perseguir a los adversarios de sus gobernantes.

Sostuvo que dichos sistemas, “sean del signo que sea”, siempre buscan en la justicia “algún sustento ético, moral, para actuar en favor de sus intereses políticos o de poder”.

“En nuestra región los juicios y encarcelamientos arbitrarios, detenciones y persecuciones contra dirigentes políticos, militares, sociales, siempre han existido de la mano de las más espantosas dictaduras o regímenes políticos autoritarios”, agregó.

Sin embargo, consideró que las sociedades actuales “exigen nuevas formas de actuación a sus gobiernos”, pues ya “no se toleran las dictaduras como las del siglo XX en el Cono Sur”.

Ramírez sostuvo que para la persecución política ya no sirve la acusación de “comunista”, ni de “subversivo”, sino que “ahora las acusaciones son de corrupto”.

“Esta acusación, tan genérica como sea posible, es lanzada en contra del objetivo político y de allí en adelante actúan las redes sociales (…). Una vez que se activa la inquisición 2.0, entonces actúa el fiscal, el juez y viene la acusación e inmediatamente la persecución y captura del oponente político”, apuntó.

En relación con esto, aseveró que el gobernante venezolano en disputa Nicolás Maduro “se ha ensañado en una persecución política en contra del chavismo y la oposición”.

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