Durante la semana pasada, se llevó a cavo una conferencia de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) y ACNUR, la agencia de Naciones Unidas para los Refugiados, donde 120 delegaciones internacionales, mostraron su solidaridad con los refugiados y migrantes venezolanos.

Parte de esta delegación la conformó la isla de Aruba, que actualmente registra 16 mil venezolanos.

“Hasta hora hemos podido absorber el flujo. Pero si no hacemos algo, dentro de un año vamos a estar en serios problemas (…) Esta inmigración pone una presión muy grande sobre Aruba“, recalcó Guillfred Besaril, ministro plenipotenciario ante el Reino de los Países Bajos.

Con respecto a la ocupación de territorio, indicó que “no pueden sacar más terreno. Tenemos un solo centro médico, no podemos asegurar el cuidado médico de más población”.

Alegó que “el mercado laboral también es muy limitado”, reseñó DW.

“La relocalización de los refugiados es una de las tantas opciones que vemos como posible salida, pero para eso y para muchas cosas necesitamos ayuda internacional. Estamos a punto de apretar el botón rojo“, recalcó.

Por otro lado, Osmar Alza, director de Asuntos Internacionales de la Dirección Nacional de Migraciones de Argentina, manifestó que el “Proceso de Quito” tiene una mirada “holística del proceso de desplazamiento venezolano”.

“Si bien sí se tienen en cuenta estos aspectos, es difícil tener una visión a mediano plazo, teniendo urgencias como las de Colombia, Ecuador y Perú”, señaló.

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