Paola Villalobos, una venezolana de 30 años, nacida en Maracaibo, a 700 kilómetros de la capital de su país, siente que Caracas “es otro mundo”.

Sus amigos le burlan por siquiera mencionarlo. Ella siente, igual, que proviene hasta de otro país, uno notoriamente más agraviado.

Se mudó hace tres meses a la capital, centro del poder político en Venezuela, hastiada de la crisis eléctrica, que en su ciudad empeoró dramáticamente desde los apagones nacionales de marzo y abril pasado.

Los caraqueños me dicen que estoy loca, que esto es igual un caos, pero el deterioro del país se siente un poco menos aquí”, dice Paola, dedicada a la administración de cuentas empresariales en redes sociales.

Calor sofocante

El calor zuliano roza regularmente los 35 grados centígrados. Es sofocante en los períodos sin electricidad por la imposibilidad de encender aparatos de aire acondicionado o ventiladores en hogares y sitios de trabajo.

La cotidianidad resulta tortuosa para los ciudadanos del estado Zulia, muchos de los cuales han optado por movilizarse temporal o definitivamente a Caracas en busca de un mejor clima y de servicios públicos más óptimos, reseñó BBC Mundo.

Paola, por ejemplo, halló mejores condiciones de vida en su nuevo hogar en el municipio Libertador de la capital: el servicio de agua potable es constante; halla alimentos y artículos a precios más económicos que en Maracaibo; y, sobre todo, goza de electricidad sin mayores interrupciones.

En Caracas, pese a que también se ha visto afectada por graves apagones que se han prolongado durante días, se encuentran con relativa facilidad agencias bancarias cuyos cajeros automáticos dispensan dinero en efectivo. Es una normalidad atípica para ciudades afectadas por apagones y escasez, como Maracaibo.

Hoy, estoy trabajando y puedo continuar mi vida. Veo Caracas como otro mundo”, afirma. “No digo que no la estén llevando mal acá, pero comparado con el interior de Venezuela, Caracas sigue estando dentro de una burbuja”.

La salud es catapulta

Zulia es, de lejos, el estado más afectado por los apagones en Venezuela.

La región ha experimentado 26.509 fallas eléctricas entre enero y agosto de este año, según el Comité de Afectados por los Apagones, una asociación civil que registra de manera independiente las interrupciones del servicio en Venezuela.

En el siguiente escalafón está Táchira, con 2.083 cortes en el mismo período.

Zulia depende casi exclusivamente de la generación eléctrica de la central hidroeléctrica Simón Bolívar, mejor conocido como “El Guri”, principal pulmón eléctrico de Venezuela.

Las autoridades han admitido que las 13 plantas generadoras del Zulia producen un promedio de 115 a 130 megavatios, que apenas representan un 5% de la demanda de 2.200 megavatios para 3,7 millones de habitantes.

Pacientes

Evelyne Lampe, paciente oncológico de 49 años, difícilmente pegaba un ojo durante las noches de racionamiento eléctrico en Maracaibo.

Tendida dentro de una hamaca, dormía afuera de su vivienda en el sector La Pícola, procurando aire fresco. El humo y el ruido de la planta generadora instalada por su vecino para sobrellevar los apagones boicoteaban su descanso.

Maracaibo se acabó, no sé qué pasó. Salí corriendo de allí”, dice, hoy en Caracas, más reposada de su convalecencia.

Viajó a la capital hace unas semanas con sus dos hijos pequeños gracias al aventón de un vecino. Vive junto a sus tíos y no tiene deseos de regresar.

“Mis hijos lloran todos los días por el calor invivible que hay en Zulia. Aquí en Caracas no pasa nada. He podido dormir de nuevo”, afirma.

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