Dorian se convirtió en un huracán de vientos de 120 Km/hora antes de alcanzar el este de Puerto Rico, que se preparaba este miércoles apresuradamente luego de que un súbito cambio de rumbo colocara la tormenta en la misma ruta de destrucción de María hace dos años.

El Centro Nacional de Huracanes, con sede en Miami, emitió un aviso de huracán para las islas puertorriqueñas de Vieques y Culebra, y las Islas Vírgenes estadounidenses y británicas. La tormenta se seguirá fortaleciendo al desplazarse hacia el noroeste por el Atlántico.

El presidente Donald Trump declaró una emergencia el martes en la noche y ordenó la entrega de asistencia federal a las autoridades locales.

Roberto García, director del Servicio Nacional de Meteorología de Estados Unidos en San Juan, advirtió durante una conferencia de prensa el martes por la noche que es posible que Dorian se vuelva un huracán antes de que el vórtice del meteoro llegue a Puerto Rico. Sin embargo, advirtió que tormentas como Dorian, sin un vórtice bien definido, suelen presentar cambios súbitos.

A las 11 a.m. EDT del miércoles, el ojo de Dorian estaba a unos 40 kilómetros (25 millas) al sureste de Santa Cruz, Islas Vírgenes de Estados Unidos. El Centro Nacional de Huracanes de Estados Unidos dijo que se había fortalecido ligeramente, con vientos máximos sostenidos de 110 km/h, mientras se desplazaba al noroeste a 20 km/h.

El Centro agregó que el meteoro podría convertirse en un peligroso huracán de categoría 3 al avanzar hacia el noroeste, con dirección a Florida.

Se prevé que arroje entre 10 y 15 centímetros (4 y 6 pulgadas) de lluvia, con precipitaciones aisladas de hasta 20 centímetros (8 pulgadas), agregó.

El pronóstico preocupa a muchos de los habitantes del territorio estadounidense, donde aún hay alrededor de 30.000 viviendas con lonas azules en lugar de techos casi dos años después del paso del huracán María, y en donde los 3,2 millones de pobladores dependen de una endeble red eléctrica que sigue siendo propensa a apagones después de ser destruida por la tormenta de categoría 4.

Ramonita Torres, una mujer delgada, encorvada y de 74 años de edad, vive sola en el empobrecido y propenso a las inundaciones barrio de Las Monjas, en la capital de San Juan. Todavía estaba tratando de reconstruir la casa que casi perdió después de María, pero no pudo asegurar las piezas de zinc que ahora le sirven de techo por falta de dinero.

José Ortiz, director ejecutivo de la Autoridad de Energía Eléctrica de Puerto Rico, reconoció que la red eléctrica aún tiene puntos débiles y que podría “sufrir” con vientos de entre 80 y 96 km/h (entre 50 y 60 mph), pero agregó que la agencia tiene el inventario necesario, incluyendo más de 120.000 bombillas, 23.000 postes y 7.400 transformadores.

Pero Freddyson Martínez, vicepresidente de un sindicato de trabajadores eléctricos, dijo a The Associated Press que, aunque la red mejoró en algunas zonas, le preocupa la falta de trabajadores especializados y los parches tras el paso de María, como la colocación de tendido eléctrico en palmeras.

El secretario de Transporte de la isla reconoció que los operarios siguen reconstruyendo carreteras dañadas o bloqueadas por María, y más de 1.000 siguen bloqueadas por deslaves provocados por el huracán.

La gobernadora de Puerto Rico, Wanda Vázquez, instó a los residentes en zonas con tendencia a inundarse o en lugares en reparación a trasladarse a uno de los 360 refugios de la isla el martes en la noche. El secretario de Vivienda, Fernando Gil, señaló que en la zona que se espera que sea la más afectada por Dorian hay entre 9.000 y 13.000 casas todavía en rehabilitación.

Las autoridades informaron que las escuelas públicas y las oficinas gubernamentales estarán cerradas al menos hasta el jueves.

“Luego de María, hemos aprendido muy bien la lección”, manifestó Vázquez. “Vamos a estar mucho mejor preparados”.

Se espera que Dorian pase cerca de las Islas Turcas y Caicos y al sureste de Bahamas el jueves por la noche o el viernes.

Por otra parte, la tormenta tropical Erin se formó lejos de la costa este estadounidense el martes en la noche. Según el Centro Nacional de Huracanes, está previsto que avance hacia el norte, hacia el Atlántico, sin suponer una amenaza para tierra firme.

 

Con información de AFP y AP

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