El Mayor General (R) Cliver Alcalá Cordones señaló este miércoles que la tortura es un acto repugnante que práctica el Estado contra las personas sin distinción de su condición civil o militar.

“Se trata de la aplicación del sufrimientos físicos o mentales, de tormentos que quiebren al cuerpo y el alma del torturado”, sostuvo.

En ese sentido, recordó lo que establece la Constitución en su artículo 43: “El derecho a la vida es inviolable. Ninguna ley podrá establecer la pena de muerte, ni autoridad alguna aplicarla. El Estado protegerá la vida de las personas que se encuentren privadas de su libertad, prestando el servicio militar o civil, o sometidas a su autoridad en cualquier otra forma”.

“Se puede decir categóricamente que es responsabilidad de funcionarios, desde los ejecutores inmediatos, los que dictan las órdenes, los que planifican el patrón de conducta de tortura, hasta el Presidente de la República, responsables de una muerte sobrevenida por el suplicio ejecutado”, dijo.

Además, destacó que la Convención para prevenir y sancionar la tortura, dispone que serán responsables del delito de tortura: “Los empleados o funcionarios públicos que actuando en ese carácter ordenen, instiguen, induzcan a su comisión, lo cometan directamente o que pudiendo impedirlo, no lo hagan. Así como las personas que a instigación de los funcionarios o empleados públicos…lo cometan directamente o sean cómplices”.

“Sobre esta base, no hay duda de que el señor Maduro y el séquito que lo acompaña, son auspiciadores de tratos crueles, inhumanos y degradantes, y tortura contra los presos civiles y militares”, expresó al tiempo que comentó que no tiene “el menor resquicio de duda, de la culpabilidad de Maduro en la tragedia que está viviendo la familia del Capitán de Corbeta Acosta Arévalo. Él fue sometido a suplicios y tormentos escalofriantes que lo llevaron a la muerte”.

A su juicio, la sociedad venezolana y la comunidad internacional no estarán satisfechas con la presentación de dos o tres “infelices a quienes le endilguen la muerte de nuestro compañero de armas”.

“Hoy podríamos decir que todos estamos expuestos a padecer el mismo destino que el Capitán de Corbeta Acosta Arévalo, sin embargo, tengo la confianza de que su muerte se convertirá en indignación y acción para que estos hechos no se repitan, y soplen vientos de otra primavera en nuestra República”, manifestó.

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