Julio Borges, jefe de la delegación de Juan Guaidó ante la Organización de Estados Americanos (OEA), solicitó a los países miembros del organismo multilateral mantener medidas de presión para forzar la salida de Nicolás Maduro del poder.

“La comunidad internacional está llamada a tomar una posición firme en contra de la usurpación de Nicolás Maduro, ejerciendo presión para que salga del poder y así facilitar el inicio de un proceso de transición pacífico que culmine en unas elecciones libres”, expresó el ex diputado durante su alocución ante la 49 Asamblea General de la OEA, que se celebra desde el pasado miércoles en la ciudad de Medellín.

En torno al tema migratorio en que se centró parte de la jornada de este viernes, Borges recordó que actualmente la diáspora venezolana es la segunda más grande en el mundo, detrás de Siria, y advirtió que de seguir Maduro en el poder, podría incrementarse el próximo año hasta casi 8 millones de exiliados.

“Las consecuencias de esto para los países vecinos serían económica, social y políticamente devastadoras”, alertó Borges.

Asimismo, el diplomático venezolano catalogó a Maduro y su gabinete como “una amenaza real para toda la región” al pesar en su contra denuncias de corrupción, narcotráfico, además del financiamiento de grupos extremistas y terroristas en el continente.

“Son algunos de los peligros que representa el estado fallido de Maduro”, pronunció.

En este sentido, Borges recalcó que el destino de Venezuela se encuentra “absolutamente fusionado” con el de toda la región latinoamericana, por lo que instó a la comunidad internacional a evitar que la situación en ese país se convierta “en un cáncer” social y político que se extienda al resto de los países.

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