Legisladores estadounidenses advirtieron el miércoles contra el uso de una autorización de guerra aprobada tras los ataques del 11-S para tomar medidas contra Irán, y presionaron a un alto funcionario para que reconociera que Teherán no estuvo detrás de los ataques del 2001.

Brian Hook, representante especial de Estados Unidos en Irán, se negó repetidas veces a decir si el presidente Donald Trump gozaba legalmente del derecho de atacar a Irán, haciéndose eco de unos comentarios del Secretario de Estado Mike Pompeo en abril ante el Congreso.

“No soy un académico de la Ley de Poderes de Guerra. Solo puedo decirle que todo lo que haríamos sería legal“, dijo Hook a un subcomité de Asuntos Exteriores de la Cámara de Representantes.

Presionado por el demócrata Brad Sherman sobre si Irán fue responsable de las muertes de estadounidenses el 11 de septiembre de 2001, Hook respondió: “No”.

Hook insistió en que cualquier posible movimiento militar de Estados Unidos sobre Irán sería defensivo: “No se habla de acción ofensiva”, dijo.

En su comparecencia en abril ante un comité del Senado, Pompeo dijo que no había duda sobre una conexión entre el régimen chiíta de Irán y Al-Qaeda.

Se cree que Irán fue la base de larga data de Hamza bin Laden, el hijo de Osama bin Laden, aunque algunos expertos creen que Teherán puede haberlo retenido como palanca para prevenir ataques contra Irán o presionar a su rival regional, Arabia Saudita.

Las tensiones entre Irán y Estados Unidos han ido en aumento desde que la administración de Donald Trump se retiró unilateralmente, en mayo de 2018, del acuerdo nuclear internacional iraní alcanzado en 2015 y reimpuso fuertes sanciones económicas.

La semana pasada la cuerda se tensó aún más a raíz de ataques contra dos petroleros en el mar de Omán, que Washington atribuye a Teherán.

AFP.

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