Tras el 30 de abril en donde para asombro de los venezolanos, el presidente de la Asamblea Nacional, Juan Guaidó, reconocido como presidente encargado de Venezuela por más de 50 países, llamaba a los venezolanos a movilizarse desde la base militar aérea de La Carlota junto a militares y demás funcionarios del Estado, a su lado se encontraba el líder político y fundador de Voluntad Popular (VP), Leopoldo López, quien se encontraba bajo arresto domiciliario desde 2017.

López, quien paso de estar unas cuantas horas en la calle luego del arranque de la “Operación Libertad”, fue a la embajada de Chile y posteriormente a la embajada de España en Venezuela, en donde aseguró en persona que se encuentra en calidad de huésped, algo que podría complicar las relaciones entre ambos países.

En este sentido, López para el Gobierno de Maduro, es un prófugo de la justicia, mientras que España reconoció a Guaidó como presidente de dicho país y él fue quien liberó al fundador de VP. “La presencia de Leopoldo López es un asunto que efectivamente podría complicar las relaciones entre el Gobierno de España y el régimen de Nicolás Maduro” , explicó el abogado especialista en Derecho Internacional y Relaciones Internacionales, Marino de Alba. Sin embargo, explicó que este episodio podría servir para que el Gobierno español “tenga un rol de mediador entre el Gobierno de Maduro y la oposición”.

A los dos días de su salida, el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), dictó una orden de captura en su contra. En ella se le revocaba la medida de arresto domiciliario por haberla incumplido “flagrantemente”. Así que, de detenerlo, iría de nuevo a la cárcel de Ramo Verde. Horas después hablaba a los medios en la puerta de la residencia de la embajada de España, de donde salía escoltado por dos integrantes de la Policía Nacional española, reseñó El Confidencial.

“La presencia de Leopoldo López es un asunto que efectivamente podría complicar las relaciones entre España y Venezuela”

Tras las declaraciones del líder político en las puertas de la embajada española, el ministro de Exteriores, Josep Borrell, dijo que se limitarán las actividades políticas de López. “España no va a permitir que su embajada se convierta en un centro de activismo político”, aseguró el diplomático desde Líbano enfatizando a su vez que, “puede volverse un tema espinoso en la medida que el PP y Ciudadanos critiquen al PSOE por no permitir que López tenga una vocería política activa desde la residencia del embajador español en Caracas”, apunta De Alba.

Este es un punto clave, ya que lo que puede ayudar a mantener las relaciones entre España y Venezuela, puede “quemar” en política interior al presidente español, Pedro Sánchez. “La única posibilidad para que sea un punto de quiebre es si Leopoldo López adopta una posición beligerante y muy protagonista desde dentro de la embajada, declarando constantemente ante los medios de comunicación. Por eso, Borrell ya dijo que no le van a permitir contacto público con la prensa porque lógicamente eso podría llevar a que el régimen de Maduro adopte represalias, poniendo en riesgo la presencia española en Venezuela. Sería una catástrofe considerando la cantidad de españoles en ese país”, explicó el abogado.

Respecto a la sostenibilidad o no de que López se encuentre en la embajada, De Alba reveló que lo es en la medida que comporte como si fuera un asilado. “Allí la práctica internacional sostiene que no se puede permitir que los asilados practiquen actos contrarios a la tranquilidad pública, ni intervengan en la política interna del Estado territorial, que en este caso es Venezuela”.

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