El pasado 30 de abril, fue el intento de golpe de Estado por parte Juan Guaidó y de Leopoldo López, en compañía de militares desertores, y también fue el día que a Verónica Noya de Sequea le cambió la vida, puesto que su esposo, Antonio Sequea Torres, se encontraba entre los uniformados que apoyaron esta causa, reseñó ABC de España.

Mi marido estuvo en Altamira acompañando a Leopoldo López. Él no es un militar golpista, es un militar institucionalista. Está luchando por la libertad del país, por los derechos de todos los venezolanos”, argumentó. “Está a favor de la constitución. Sabemos que en Venezuela no van a haber elecciones, sino fraudes masivos. Estamos viviendo en un régimen dictatorial. Y nosotros, como su familia, nos estamos viendo gravemente afectados, pues nos están siguiendo”, sostuvo.

A su vez destacó que allanaron la casa de sus padres, “donde han roto todo, se han llevado cosas. Tememos por nuestras vidas (…) Quiero que los medios internacionales se hagan eco de lo que está sucediendo aquí. No es mentira. Esta vez me tocó a mí. Sé que a otros venezolanos les ha tocado esto: correr, huir… cuando no somos culpables de nada. Quiero que se escuche mi voz”.

También alegó que no estaba al tanto si su esposo fue uno de los agentes del Sebin que ayudaron en esta operación, “yo no manejo esa información. Mi gran sorpresa fue verle ahí luchando, luchando por el país. Y ahora nos quieren secuestrar, torturar”.

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