Los cancilleres del Grupo de Lima acordaron el viernes en Lima invitar a Cuba y al Grupo de Contacto Internacional (GPI) a participar de manera conjunta en una solución a la crisis política en Venezuela, tras una reunión de emergencia del bloque.

“Los países del grupo de Lima deciden hacer las gestiones necesarias para que Cuba participe en la búsqueda de la solución a la crisis en Venezuela”, dijo el canciller peruano Néstor Popolizio al leer un comunicado sobre los acuerdos alcanzados durante la reunión.

Igualmente “acuerdan proponer al Grupo de Contacto Internacional una urgente reunión de representantes de ambos grupos para buscar la convergencia en el propósito común de lograr el retorno a la democracia en Venezuela”.

La reunión de emergencia se realizó para evaluar la crisis en Venezuela tras la fallida sublevación de un grupo de militares en respaldo al líder opositor Juan Guaidó, a quien el Grupo de Lima reconoce como mandatario interino.

El comunicado está suscrito por los cancilleres o delegados de Argentina, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Costa Rica, Guatemala, Honduras, Panamá, Paraguay, Perú y Venezuela.

Venezuela estuvo representada por el dirigente opositor Julio Borges y el embajador de Guaidó en Lima, Carlos Scull.

El grupo de Lima reiteró en su declaración “su llamado a Rusia, Turquía y a todos aquellos países que aún apoyan al régimen ilegitimo de Nicolás Maduro a favorecer el proceso de transición democrática”.

La reunión del bloque se produjo “ante el inicio de la fase decisiva del proceso de recuperación democrática y cese de la usurpación” por parte del régimen que encabeza el presidente Nicolás Maduro, afirmó el canciller peruano.

El encuentro duró cinco horas con la presencia de siete ministros de Asuntos Exteriores y seis viceministros de los países que integran el bloque.

El llamado a Cuba y al GPI es la novedad del comunicado y parece ser una tácita admisión de la necesidad de converger esfuerzos hacia una solución negociada a la crisis.

El canciller peruano precisó que una videoconferencia con el secretario de Estado estadounidense, Mike Pompeo, “no se produjo por aspectos técnicos”.

Canadá, Chile, Colombia, Ecuador, Honduras, Panamá y Perú están representados por sus ministros. Brasil, Argentina, Guatemala, Paraguay, Santa Lucía y Guyana enviaron vicecancilleres.

“Es una situación muy confusa (…) La realidad es que la cúpula militar resistió el embate y están unidos”, aseguró a la AFP una fuente diplomática del Grupo de Lima.

“Hay grietas, pero no en la cúpula militar”, acotó la fuente para quien “la presión internacional vía sanciones económicas es el camino para debilitar al régimen” chavista.

La agenda de la cita se centró en la situación en Venezuela desde que Guiadó lanzó el martes la “Operación Libertad”, con la que busca que las fuerzas armadas retiren su apoyo al presidente Nicolás Maduro para obligarle a dimitir.

La represión de las autoridades dejó hasta el momento cuatro muertos.

El Grupo de Contacto Internacional (GCI), que impulsa una salida negociada a la crisis venezolana, lo integran Alemania, Francia, Italia, Holanda, Portugal, España, Suecia y Reino Unido, así como Bolivia, Ecuador, Uruguay y Costa Rica. El GIC promueve “elecciones libres” en Venezuela.

Creado en enero de 2017 para impulsar la democracia por la vía pacífica en Venezuela, el Grupo de Lima también reafirmó este viernes su confianza en el liderazgo de Guaidó.

“Negociar es la apuesta”

“Todos los intentos de la oposición por cambiar al régimen chavista sin negociación fallan”, dijo a la AFP el analista internacional Farid Kahhat, quien recordó que “no es la primera vez que la oposición intenta sacar por la fuerza a Maduro y fracasa, antes lo intentaron Henrique Capriles y Leopoldo López”.

Profesor en la Pontificia Universidad Católica del Perú, Kahhat agregó que “llama la atención que una negociación no sea la apuesta que promueva el Grupo de Lima en momentos de Guaidó tiene a su favor el reconocimiento internacional de medio centenar de países como presidente legítimo y el apoyo incondicional de Estados Unidos”.

Consideró que “apostar por un tipo de negociación tendría sentido hoy en momentos que la economía venezolana parece más la de un país en guerra. Eso crea incentivos para que un sector del mando militar busque adelanto de elecciones”.

La presión sobre Maduro y el empeoramiento de la situación económica y política en la nación caribeña han provocado la salida del país de más de tres millones de venezolanos desde 2015, según la ONU.

Venezuela, sumida en una debacle económica sin precedentes en la historia reciente, vive desde enero un pulso por el poder entre el jefe parlamentario Juan Guaidó, reconocido como presidente interino por más de 50 países, y el mandatario Nicolás Maduro, aferrado al cargo con apoyo de los militares y de Rusia y China. AFP 

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