El delegado del líder opositor venezolano Juan Guaidó en Estados Unidos pidió “paciencia” este miércoles en un acto frente a la embajada de Venezuela en Washington, actualmente tomada por activistas favorables a Nicolás Maduro que quieren impedir la entrada de su delegación.

“La próxima rueda de prensa la vamos a hacer adentro”, dijo Carlos Vecchio, nombrado por Guaidó como su representante en Estados Unidos, a cerca de 200 venezolanos congregados para protestar contra la presencia de los activistas estadounidenses.

Vecchio pidió “paciencia y fortaleza” a sus compatriotas, mientras los activistas le gritaban por un megáfono “títere de Trump”, en referencia al fuerte apoyo dado por el gobierno de Donald Trump a Guaidó, reconocido por más de 50 países como presidente interino.

Los activistas llevan más de dos semanas viviendo allí para impedir la entrada de los representantes de Guaidó.

“Ya hemos dado la orden para que nos devuelvan esta sede”, dijo Vecchio, sin especificar plazos, mientras muchos venezolanos blandían sus pasaportes y cédulas, algunos en llanto.

Los activistas se organizaron en una plataforma llamada “Colectivo para la Protección de la Embajada” desde la salida de los últimos diplomáticos de Maduro el 24 de abril.

“La peor ofensa”

“Esta es la peor ofensa”, dijo a la AFP Rosa Martínez, venezolana de 53 años. La embajada está tomada por “unas personas que en las facciones se les nota que no son venezolanas”.

Los activistas de organizaciones como Code Pink y Popular Resistance aseguran, en tanto, que no corresponde a Estados Unidos decidir el destino de Venezuela, sin importar la opinión que se tenga del gobierno de Maduro.

El segundo periodo de Maduro, que comenzó el 10 de enero, es desconocido por la oposición y una serie de países que consideran ilegítimas las últimas elecciones.

Los activistas con pancartas que decían “Las manos fuera de Venezuela” denunciaron que la proclamación de Guaidó como presidente fue “un golpe de Estado dirigido por Estados Unidos, que falló” y destacaron que Maduro es aún reconocido por la ONU.

El edificio de cuatro plantas, ubicado en el elegante barrio de Georgetown, está cerrado al público desde que la mayoría de diplomáticos dejó el país tras perder su estatuto, después de que Estados Unidos se convirtió en uno de los primeros países en reconocer a Guaidó en enero.

Los ojos de Chávez

Ahora desde el ala norte cuelga una pancarta blanca con los ojos del fallecido líder venezolano Hugo Chávez, un símbolo político habitual en Venezuela.

John Kelly, un economista de 74 años, sostenía un cartel que decía “Venezuela eligió a Maduro”.

“Legítimos o no, hay gobiernos en el mundo. Estados Unidos apoya a Arabia Saudita. ¿Por qué nos tenemos que involucrar en esto?“, argumentó.

Después del frustrado levantamiento contra Maduro del martes, opositores al mandatario venezolano llegaron en masa a la embajada a gritarle a los activistas: “Las manos fuera de mi embajada”, a veces entre insultos a medida que se caldeaba el ambiente.

Los últimos funcionarios que quedaban oficialmente como emisarios extranjeros, por ser representantes ante la Organización de Estados Americanos (OEA), abandonaron la instalación antes de perder su fuero el jueves.

La OEA votó el 10 de abril por 18 votos a favor aceptar al enviado de Guaidó, Gustavo Tarre, como representante de Venezuela hasta que haya nuevas elecciones, con lo que esos funcionarios perdieron su fuero diplomático.

La falta de una representación consular ha significado muchos perjuicios a quienes tienen documentos expirados y deben viajar. También amenaza el estatus migratorio en Estados Unidos de muchos venezolanos.

AFP.

Comments

Comments are closed.