Un centenar de manifestantes opositores al gobierno de Nicolás Maduro se manifestaron este martes delante de la embajada de Venezuela en Washington, tomada por activistas favorables al gobierno de Caracas para impedir que pase a manos de la delegación de Juan Guaidó.

Con las consignas “Las manos fuera de mi embajada” y “Ya cayó, ya cayó, el presidente es Juan Guaidó”, los manifestantes increparon a los activistas estadounidenses que desde hace más de dos semanas viven en las instalaciones.

Estos últimos sostenían una gran pancarta con la leyenda “Las manos fuera de Venezuela”, un mensaje repetido por Maduro contra Estados Unidos.

La policía instaló una doble barrera de acero para proteger a los activistas que en las últimas semanas se agruparon formando el denominado Colectivo para la Protección de la Embajada, de los manifestantes venezolanos que les gritaban frases como “debería darles vergüenza”.

Los activistas pro Maduro, se guarecieron en la escalera de acceso de la embajada cantando la canción “We shall not be moved” (No nos moverán).

“Vine porque estamos en un momento cumbre de nuestro país en el que tenemos que defender nuestro derecho a la libertad”, dijo a la AFP Antonieta Rodríguez, una venezolana originaria de Puerto de la Cruz que acudió a la manifestación espontánea contraria a Maduro con su bebé, alentada por la sublevación de un grupo de militares este martes.

“En Venezuela no habría podido tener hijos”, afirmó, en referencia a la aguda crisis humanitaria que sufre el país con escasez de medicinas y de bienes básicos.

Según la ONU, siete millones de venezolanos (24% de la población) tienen necesidades prioritarias urgentes de asistencia y un 22% de los menores de cinco años sufren desnutrición crónica.

En este contexto, el país ha sufrido desde 2015 un éxodo de más de 3 millones de personas, según cifras de la ONU.

Los activistas favorables a Maduro sostenían pancartas amarillas con letras negras con las inscripciones: “No a la agresión contra Venezuela” y “No a los planes de golpe de Estados Unidos en Venezuela”.

El edificio de cuatro plantas, ubicado en el elegante barrio de Georgetown, está cerrado al público desde que la mayoría de los diplomáticos venezolanos dejaran el país tras perder su estatuto, luego de que Estados Unidos se convirtiera en uno de los primeros países en reconocer a Guaidó en enero.

Los últimos funcionarios que quedaban oficialmente como emisarios extranjeros, por ser representantes ante la Organización de Estados Americanos (OEA), ya abandonaron la instalación antes de perder su fuero que caducaba el jueves pasado.

Los activistas estadounidenses se turnan y cada noche unas 10 personas duermen en la sede diplomática, con la anuencia del gobierno de Maduro, para “custodiarla”.

Durante una rueda de prensa este jueves, el representante de Guaidó en Estados Unidos, Carlos Vecchio declinó responder a la pregunta sobre cuándo piensa entrar en la embajada, después de que la semana pasada el emisario de Estados Unidos para la crisis venezolana, Elliot Abrams, dijera que estaba dispuesto a desalojar la sede, si el líder opositor lo dispone.

AFP

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