Para los venezolanos se hace cada vez más cuesta arriba sobrevivir en el país, sin embargo para los extranjero esta teoría no es del todo catastrófica.

“En mi caso, que soy española, y debido al vínculo hermano entre ambos países y a su historia de idas y vueltas entre sus fronteras, lo que me suele decir el que está al otro lado de la interlocución después de la pregunta de rigor, es que ahora todos se quieren ir a Madrid, o a Galicia o a Canarias; y por lo tanto no entienden que yo deje atrás la Cibeles o la paella y lo cambie por el Cuartel de la Montaña o las arepas de la Plaza Bolívar“, dijo una mujer de origen español.

Por su parte, la periodista Fania Rodrigues, de 35 años, quien es corresponsal del diario Brasil de Fato en Caracas, llegó al país hace aproximadamente un año y ocho meses, dice tener una relación de “amor-odio” con la ciudad de Caracas.

“Ya había vivido aquí durante los años 2011 y 2012, cuando todavía estaba vivo Chávez y este era un país distinto. Ya tenía una relación afectiva con Venezuela, así que cuando me propusieron el trabajo esa fue la razón por la que acepté venir”, sostuvo.

Además señaló que en Venezuela “hay muchas oportunidades. No conozco ni un solo extranjero que haya venido y que no haya tenido una oportunidad laboral”.

Sofía, es de Uruguay, y tiene casi un año en el país, es profesora de baile y llegó a Caracas después de que a su compañero le ofreciesen trabajo como periodista en el canal internacional de noticias Telesur.

“En Venezuela la gente se está muriendo, la gente no tiene para comer. Así era como pensaba, pero después me di cuenta de que no es así. Es un país 100% vivible que sí, tiene determinadas dificultades, no lo vamos a negar, pero son producto de una guerra económica y del bloqueo impuesto a su economía”, indicó.

A su vez añadió que al llegar pensaba encontrarse con mujeres “muy flacas, malnutridas, personas hambrientas (…) Pero no fue así. Deduje que este país había tenido mucho poder adquisitivo y que ahora no lo tiene; pero no vi un país pasando hambre ni con la crisis que dicen que tiene. Sí veo gente que revuelve la basura para comer, pero eso también lo he visto en Uruguay, en Argentina o en Bolivia”, reseñó Sputnik.

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