Para los venezolanos salir de vacaciones en Semana Santa era fijo, ir a la playa, a la montaña o a las zonas turísticas más emblemáticas de Venezuela, y tal es el caso de la isla de Margarita, que debido a la crisis por la cual atraviesa el país, ya no cuenta con la afluencia de temporadistas.

De acuerdo a un artículo publicado en El Universal, en Nueva Esparta, la actividad turística y comercial comenzó a mermar de una manera creciente especialmente desde el arribo a la presidencia de Nicolás Maduro.

En comparación con lo que fue años anteriores, hoy Margarita está convertida en “una lágrima”, de las playas El Agua y Guacuco, plenamente concurridas en toda época vacacional, “hoy solo queda el recuerdo“. Las santamarías cayeron, sus dueños se marcharon y sus empleados emigraron hacia otras actividades o países.

Por su parte, Viviana Vethencourt vicepresidenta de la Camara de Turismo de Nueva Esparta, indicó que tanto el turismo internacional hacia la isla de Margarita como el ingreso de visitantes nacionales por la Semana Santa está estancado.

A su vez destacó que de cinco vuelos internacionales que estaban ingresando en temporada alta, especialmente desde Brasil y Colombia, se han reducido a tres.

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