La lucha entre el presidente de la Asamblea Nacional y declarado presidente encargado de Venezuela, Juan Guaidó, contra el Gobernante Nicolás Maduro, ha sobrepasado los límites geográficos del país y se extiende a varias naciones del mundo, una disputa que va desde embajadas hasta organismos multilaterales.

Entre las medidas del líder opositor, Guaidó ha pasado a una siguiente fase en su esfuerzo por establecer un Gobierno de transición: designar a representantes diplomáticos en las embajadas venezolanas ubicadas en los países que le han manifestado su respaldo.

Ha sido el caso de Gobiernos como Colombia y Costa Rica, que luego de reconocer a Guaidó solicitaron a los diplomáticos de Maduro a desalojar las sedes consulares.

Sin embargo, la situación se torna complicada cuando las labores pertinentes como la emisión de pasaportes, promoción de acuerdos comerciales u otras tareas consulares continúan bajo dependencia de la gestión socialista en Caracas.

“No tenemos las herramientas. No tenemos las bases de datos. Pero hacemos lo que podemos”, sostuvo Humberto Calderón, embajador de Venezuela en Colombia designado por Guaidó, desde la sala de conferencias de un hotel que funciona como su oficina temporal.

Previamente, Maduro ya había ordenado a su personal diplomático abandonar la embajada en Colombia, luego de romper abruptamente las relaciones bilaterales con el presidente Iván Duque.

Pero los designados de Guaidó han tardado en ocupar las instalaciones, debido a la falta de financiamiento para pagar alquileres, salarios, deudas y la reparación de los edificios deteriorados.

Un ejemplo de ello es una sede en Washington que alguna vez ocupó el agregado militar de Maduro y que fue inspeccionada por Calos Vecchio, embajador venezolano en Estados Unidos en representación de Guaidó.

“Vimos la destrucción de ese edificio, y eso es lo que le han hecho a Venezuela”, dijo. Relató que allí encontró paneles del techo rotos, paredes enmohecidas y habitaciones despojadas de los equipos de oficina, según reseñó un artículo publicado por The Wall Street Journal.

En el caso de Colombia, es un cuadro que afecta a los 1,2 millones de venezolanos que allí residen. “Guaidó no es realmente el presidente. El que controla todo en Venezuela sigue siendo Maduro”, pronunció John Muñoz, venezolano que se presentó en el consulado de Bogotá en busca de los papeles necesarios para casarse, sin éxito alguno.

Para Michael Schifter, presidente del Diálogo Interamericano, gran parte del desorden diplomático se debe a las ilusiones de Guaidó y su equipo.

“Toda la estrategia fue motivada por este sentido de que si solo nombraras a todas estas personas y establecieran un gobierno paralelo, se convertiría en una realidad. Pero eso no ha sucedido, así que tienes este punto muerto”, refutó.

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