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Incendio en la catedral de Notre Dame está totalmente apagado: “Nada apunta a un acto voluntario”

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Fragmentos de vitrales medievales de un valor incalculable y un enorme agujero en el techo, donde se derrumbó su aguja. La luz del día revelaba el martes la magnitud de los daños en la catedral de Notre Dame de París, mutilada por un voraz incendio.

Philippe Marsset, vicario general de Notre Dame, fue uno de los primeros en poder entrar en la catedral gótica, cuyos arcos esculpidos estaban ennegrecidos por el humo, la noche del lunes, después que el fuego fuera controlado.

“Era como si hubiera habido un bombardeo”, cuenta Marsset a la AFP sobre lo que queda de la iglesia donde fue ordenado sacerdote hace 31 años.

“Todo estaba oscuro, pero en el fondo seguía de pie la gran cruz del altar, iluminada por las llamas. ¡Fue impresionante”, describe este vicario que pasó toda la noche en vela junto a su queridísima iglesia.

Marsset describe como un “infierno” el momento en que se declaró el siniestro en el tejado de la catedral, poco después de que terminara la misa de la noche (19H00, 17H00 GMT) el lunes.

Los funcionarios de la iglesia corrieron para intentar salvar las pinturas y otros tesoros culturales, antes de ser evacuados por los bomberos.

Pese a los inestimables daños, no todo se perdió. Nuestra Señora, una estatua de Virgen María, fue descubierta casi intacta y la mayoría de las vidrieras del templo, incluido el magnífico rosetón redondo que domina la fachada occidental de la iglesia, se salvaron.

“Todos estamos estupefactos. Es más que milagroso, es heroico”, dice Marsset, refiriéndose a la labor de los bomberos que trabajaron incansablemente para salvar esta catedral, patrimonio de la Humanidad de la Unesco.

El incendio está totalmente apagado

EFE/Christophe Petit Tesson

“Todo el fuego está apagado. Entramos en la fase del peritaje”, dijo Gabriel Plus, el portavoz de la brigada de bomberos de París en declaraciones a la prensa delante de la catedral.

El “violento” fuego se “propagó muy rápidamente por el conjunto del techo” en unos “1.000 metros cuadrados”, agregó al tiempo que comentó que “la tarea de los bomberos de París hasta esta mañana era la de preservar los dos campanarios, Norte y Sur, para asegurarse de que las torres no fuesen afectadas. Es el caso”.

Hasta el momento se trata de vigilar las estructuras, su movimiento y de “apagar los focos residuales”, explicó. Además indicó que “una parte de la bóveda [se había] derrumbado en la nave central” y que 100 bomberos “están aún movilizados y lo estarán todo el día”.

“Nada apunta a un acto voluntario”

EFE/ Benoit Moser / Bspp / Foto cedida

El fiscal de París señaló este martes que las autoridades privilegian la pista accidental en el incendio que devastó la catedral de Notre Dame de París, al asegurar que “nada apunta a un acto voluntario”.

“Cinco empresas intervenían en el lugar. Hoy comenzaron a prestar declaración obreros empleados de estas empresas. Están previstos unos 15. Hubo unos 15 que intervinieron, que estuvieron presentes ayer (lunes)”, precisó Rémy Heitz a la prensa frente a la catedral, agregando que la dirección de la policía judicial tenía casi 50 investigadores a trabajar en este caso.

‘Tenía que venir’

EFE/ Benoit Moser / Bspp / Foto cedida

El alivio era también grande entre los parisinos, que descubrían el martes por la mañana que la fachada y las dos torres de la catedral seguían de pie.

Christophe Provot, un estudiante de historia de 25 años y ferviente católico, pasó toda la noche en la Ile de la Cité, el barrio en el centro de París donde se alza Notre Dame, rezando y cantando junto a desconocidos.

“Vine a eso de las 10 de la noche, cuando escuché en la tele que quizás no era posible salvarla”, dice, pálido por el cansancio.

Mientras tanto, en las orillas del Sena, decenas de parisinos y turistas se detenían el martes para mañana para tomar fotografías o contemplar el lugar de la catástrofe, muchos de ellos aún incrédulos.

“Estoy devastada, aunque dejé de ser católica desde hace mucho tiempo”, dice Claire, de 88 años, a la AFP, mientras mira desde lo lejos la catedral. “Fue aquí que me bautizaron”, añade.

Aurora, una italiana de 33 años que vive en París desde hace cinco años, se levantó a las seis de la mañana, tomó su bicicleta y vino “como para rendir homenaje a un viejo pariente enfermo”.

“Anoche un colega mío gritaba: ‘Victor Hugo, por favor, apaga el fuego desde el cielo”, sonríe. “Notre Dame es como la Torre Eiffel, es como mi abuela. Como si el Coliseo de Roma se hubiera quemado. Tenía que venir”.

EFE/ Ian Langsdon

EFE/ Ian Langsdon

EFE/ Ian Langsdon

EFE/ Ian Langsdon

EFE/ Ian Langsdon

EFE/ Benoit Moser / Bspp / Foto cedida

EFE/ Benoit Moser / Bspp / Foto cedida

EFE/ Benoit Moser / Bspp / Foto cedida

EFE/ Benoit Moser / Bspp / Foto cedida

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