Unos 25 venezolanos de 284 inmigrantes indocumentados, fueron detenidos el pasado miércoles 3 de abril en Texas durante un operativo realizado por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de los Estados Unidos (ICE) en la compañía de teléfonos CVE Technology Group.

Actualmente se encuentran en libertad, ahora podrían enfrentarse a un engorroso proceso legal por su estatus migratorio que podría culminar con la deportación. Cuentan que vivieron momentos de tensión, no están en sus planes volver a Venezuela, desde donde huyeron por la crisis económica, política y social.

Según comentan, todos llegaron allí recomendados por otros amigos venezolanos por la posibilidad de empleo sin documentos por unos meses, para luego volver a Venezuela con dólares.

“Nos pusimos a trabajar para tener un poquito de calidad de vida, ese fue nuestro pecado”, cometó Marjorie Ferrer a Univisión, quien fue arrestada junto a su esposo, Valmore Vera, y una de las últimas en ser puesta en libertad el viernes en la noche.

La pareja vivió en Venezuela hasta septiembre de 2018, cuando el Gobierno de Nicolás Maduro les decomisó toda la mercancía de su tienda, acusándolos de “especulación de precios”, y como parte de la versión del Estado sobre una presunta “guerra económica”.

Pero el suceso que apresuró la migración de ambos ocurrió cuando acudieron un grupo de colectivos, que según denunciaron, arrojaron el portón de su local para llevarse lo que había quedado. Pero no había nada, solo un estante vacío. Toda la mercancía había sido sacada en camiones de Pdvsa y de la Guardia Nacional.

“Nunca estuve preso en mi país y venir aquí y que me pusieran las esposas… me sentí defraudado del sueño americano”, dice Vera. A pesar de lo vivido, todos cuentan que aún mantienen la esperanza de que el Gobierno de Donald Trump les dé una oportunidad de permanecer en el país.

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