Podría pensarse que realizar actividades delictivas presentan uno de los mayores riesgos para la vida propia dentro de la sociedad. Sin embargo, en Venezuela, ejercer el periodismo se ha vuelto una de las profesiones más peligrosas debido a las repercusiones del Gobierno de Nicolás Maduro contra quienes expresan una voz crítica a su gestión.

Organizaciones como el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa (SNTP) o la ONG Espacio Público se han encargado de registrar los múltiples ataques contra comunicadores que han sido agredidos físicamente, detenidos de forma arbitraria o amedrentados durante la cobertura de manifestaciones de calle.

Según datos del SNTP, reseñados por ABC, desde el año 2013 en que Maduro asumió la presidencia se han producido 2.020 ataques a la libertad de expresión.

Mientras que entre los meses de enero y febrero de este año, Espacio Público ha registrado 288 violaciones al derecho de la libertad de expresión.

Entre los principales impedimentos para cubrir los hechos que ocurren en una Venezuela sumida en una crisis política, económica y social; se encuentran los colectivos, y los cuerpos de seguridad del Estado como la Policía Nacional Bolivariana (PNB), la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) y el Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin).

Prevenciones

Cuando se trata de hacer periodismo en Venezuela, las previsiones nunca están de más. Los comunicadores han optado por avisar a familiares y amigos cuál será la ruta a cubrir para que se sepa de su paradero en caso de ser detenidos.

Asimismo, se organizan en grupos incluso si son de otros medios. Si están solos, el riesgo es mayor.

“Hacer periodismo en Venezuela significa correr el riesgo de ir preso, que te golpeen y te maten. Estamos en una situación en la que no se respeta la integridad física y que pueden perseguir a nuestras familias. Hay que ser valientes y querer seguir trabajando aquí”, contó la periodista Ana Rodríguez a ABC, quien junto a otros colegas nacionales e internacionales estuvieron retenidos dentro de Miraflores por la Guardia de Honor Presidencial, cuando intentaban cubrir una vigilia en las afueras de la sede gubernamental.

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