Lejos quedó la heroica imagen de los miembros de las fuerzas venezolanas que decidieron romper el cerco humano dispuesto en la frontera entre Colombia y Venezuela el pasado 23 de febrero, que impedía la entrada de la ayuda humanitaria.

Al cumplirse poco más de un mes de la deserción, es escasa la información que se ha vuelto a tener de ellos. De acuerdo a lo reseñado por El País, hace una semana aparecieron tras las rejas de uno de los albergues para denunciar el olvido en el que se encuentran.

Tras cometer un acto de valentía aunque imprevisto, la llegada a un país extranjero sin recursos ni familiares la estadía en Colombia se convertía cada vez más en una penuria. Para el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), fueron tratados como unos más de los 1,2 millones de venezolanos de solicitantes de asilo. Sin embargo, recibieron un ultimátum para que al pasar tres días abandonaran el albergue; con tan solo una colchoneta, un mapa y cien dólares.

Para Juan Guaidó, presidente de la Asamblea Nacional, uno de los principales objetivos es lograr el mayor número de deserciones de las fuerzas militares. De esta manera, insiste desde su proclamación como presidente encargado en que este es un paso decisivo para lograr el “cese de la usurpación”.

“Nos iban a entregar una colchoneta, una sábana, 350 mil pesos (110 dólares) y un mapa”, dijo el sargento Luis González, quien denunció además que se sentían abandonados por la ACNUR luego de la orden de desalojo.

Al día siguiente, la Cancillería de Colombia anunció que continuaría proporcionando comida y alojamiento, al menos hasta concretarse mayores soluciones en un mediano plazo.

Comments

Comments are closed.