Debbie Rowe, ex esposa del difunto rey del pop, Michael Jackson, reveló que ninguno de sus hijos poseía realmente el ADN del cantante, pues según sus palabras, en ningún momento de su matrimonio llegaron a tener relaciones sexuales.

En este sentido, afirmó que sus niños Prince y Paris fueron producto de una inseminación artificial, tras lo cual el cantante tomó la paternidad de los pequeños.

Rowe y el artista se conocieron cuando ella trabajaba en una clínica dermatológica, donde mantuvieron una buena amistad por casi 15 años antes de contraer matrimonio.

“Me fecundaron. De la misma manera que yo fecundo a mis caballos para reproducirse. Fue muy técnico. Yo era su yegua pura sangre”, comentó al diario The Sun, según lo reseñado por Infobae.

La pareja se casó en el hotel Sheraton Park de Sidney, Australia, en noviembre de 1996, cuando él tenía 38 años y ella 37, muy poco después de que Michael se divorciara de Lisa Marie Presley.

Además, aseveró que en ningún momento fue obligada o coaccionada, pues ella misma fue quien se ofreció para “hacerlo feliz”.

“Michael estaba divorciado, solo y quería tener hijos. Fui yo quien le dijo: ‘Tendré tus bebés’. Le ofrecí mi vientre. Fue un regalo. Fue algo que hice para serlo feliz”, contó Rowe.

Por otro lado, confesó que el papel primordial de la crianza de los pequeños la tuvo Michael.

“Michael lo hacía todo. Yo no me esforzaba por ser madre. No cambiaba pañales, no me levantaba en mitad de la noche. Incluso si yo estaba, Michael lo hacía todo”, concluyó.

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