Académicos de la Universidad Católica Andrés Bello, presentaron junto a representantes de la Universidad Central y la Simón Bolívar, la encuesta de Condiciones de Vida (Encovi), con la cual se demostró de forma alarmante que la expectativa de vida en Venezuela se ha reducido en 3.5 años, en relación a quienes naciones en generaciones anteriores.

La directora del Instituto de Investigaciones Sociales de la Ucab, Anitza Freitez, explicó que el cálculo del retroceso en la esperanza de vida se realizó sobre la base del Censo Nacional venezolano del año 2011 y la tasa de mortalidad calculada por la Encovi en los últimos cinco años.

Según el censo, la tasa de mortalidad alcanzaba los 12 por cada 1.000 habitantes mientras, que la Encovi calcula que la misma tasa ha pasado de 20 hasta 26 por cada mil habitantes.

“Estos números se comparan con las estimaciones, las proyecciones de mortalidad que se tenían en tiempos de no crisis como el Censo 2011, el más reciente elaborado por el Estado y cuando no estábamos en esta situación, y tenemos este resultado: la tendencia en la disminución de la mortalidad se ha revertido”, afirmó.

El retroceso en la esperanza de vida es sin duda alguna un valor promovido por la gravísimas condiciones económicas y sociales que vive el país, pues al menos 80% de los hogares venezolanos están en situación de inseguridad alimentaria.

Otro factor importante para demostrar la gravedad de la crisis puede ser la comparación con Haití según lo reseñado por el diario El Nacional, una de las naciones más pobres y subdesarrolladas del continente, en donde la esperanza de vida se mantiene en línea ascendente desde la década de los sesenta.

Además, queda en consideración del aumento de la mortalidad infantil, ya que desde Encovi registraron en el 2016 la defunción de 5.000 niños (entre el nacimiento y antes de que cumplieran un año de edad) por encima de la tasa de mortalidad calculada para ese año.

Entre los datos registrados desde entonces y algunas proyecciones, la Encovi estima que entre el 2017 y el 2019 serán 20.000 los niños que fallecerán por encima de la tasa de mortalidad calculada. “Es un excedente de muertes que fuera de este contexto de crisis podrían evitarse”, señala Freitez.

Sin importar la “clase social”, la mayoría de los venezolanos suelen invertir todos sus ingresos en comida para evitar que la hiperinflación destruya sus ganancias.

“Suele ser un indicador muy valioso, pero en Venezuela ya de poco sirve. A nadie le alcanza la plata”, dice el sociólogo y también investigador de la encuesta, Luis Pedro España.

En este sentido, España destacó que debido a la falta de poder adquisitivo, actualmente están en situación de riesgo de desnutrición 808.000 niños menores de cinco años y 232.000 mujeres embarazadas que viven en hogares pobres.

Como una solución ante la situación los investigadores estiman que se necesitarían por lo menos 8.000.000 de dólares solo para abastecer y surtir el acceso a comida y medicamentos durante un año.

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