Diariamente se puede apreciar como los venezolanos cruzan las trochas en la frontera para poder subsistir: “Chamo , venimos todos por comida, allá no hay nada“, es el reclamo de la mayoría de ellos.

Ana Luisa Caballero, de 36 años de edad, asegura que cruza la frontera por sus hijos, “por fortuna no hubo problemas con la guardia para venirnos por la trocha, pero sí tuve que pagarle a los colectivos 2.000 pesos de cuota para venir sin problema“, relató.

Esa misma cuota es la que tuvieron que pagar los más de 20 mil venezolanos que pasan por las trochas para buscar alimentos y medicinas.

Ferney Coronel, de 62 años, jubilado del servicio de salud venezolano, dice que el cierre de la frontera representó una “puñalada mortal” para aquellos que como él dependen del vecino país para recibir tratamiento médico.

Se pudo conocer que en el paso de dicha frontera, hay vendedores ambulantes que ofrecen desde purgantes hasta instrumentos para el tratamiento de cáncer de seno, según reseñó La Opinión de Colombia.

Juan Luis Esguerra, de 48 años, padre de tres hijos, buscaba entre esas ventas, amoxicilina para su hermano que padece de una bronquitis.

Una de las cosas que más preocupa a los venezolanos es el estudio de sus hijos, “porque nos da miedo enviarlos por tanto bochinche que se ha producido en los últimos días”, declaró Olga Calle, una residente de Ureña.

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