El presidente venezolano, Nicolás Maduro, ha denunciado en reiteradas oportunidades mediante sus redes sociales que el Gobierno de los Estados Unidos pretende convertir a Venezuela en una especie de “Libia”, al propiciar una intervención militar contra el país.

Dicha comparación también fue hecha por el canciller, Jorge Arreaza, durante el Consejo de Seguridad de la ONU, en donde alegó que USA pretende imponer una “guerra del petróleo” para apoderarse de las riquezas de la nación latina. Sin embargo, quedaría cuestionar objetivamente ¿dicha comparación puede ser validad?

Para remontar un poco en el tiempo, se debe aclarar que al referirse a la “situación de Libia”, Maduro habla puntualmente de la intervención militar externa registrada en el año 2011 en territorio libio, la cual fue amparada por la resolución 1973 del Consejo de Seguridad de la ONU, con la que se buscó proteger civiles y áreas pobladas que estaban bajo amenaza de ataque de las fuerzas leales al dictador Muamar el Gadafi.

Dicha situación no terminó demasiado bien para sus habitantes, pues incluso hoy en día la comunidad internacional no logra estabilizar al país que hoy sigue asolado por una guerra interna de poderes.

Volviendo a la actualidad, parece que Maduro intentan enviar el mensaje de que cualquier posible intervención militar desde el liderazgo de USA podría terminar en una situación devastadora para la nación “receptora”. Bajo este lema acusa a la Casa Blanca de solo buscar “apoderarse” del petróleo y de las riquezas sin importar las vidas afectadas en el proceso.

Que el propio Gobierno de Maduro realice este tipo de comparaciones no resulta muy positivo para su imagen, según lo reseñado por el diario El Tiempo, pues compararse con la experiencia de un país sumido en la dictadura podría dar a entender que el Ejecutivo chavista acepta su índole política a “cara destapada”:

Javier Leonardo Garay Vargas, doctor en Ciencias Políticas de la Université Paris-Est Marne-La-Vallée y magíster en Asuntos Internacionales de la Universidad Externado de Colombia, aseguró que si existen muchas coincidencias entre ambos Gobiernos, los cuales estarían marcados a su criterio por la poca compasión hacía la sociedad civil.

“Puede haber coincidencias: que Maduro se compare con un dictador sanguinario y ambicioso como Gadafi es válido. Él, efectivamente, es un dictador que no tiene compasión por la sociedad civil”, advirtió.

No obstante, aseguró que existen marcadas diferencias. Por ejemplo, que Gadafi consolidó la independencia de su país del colonialismo europeo y que mantuvo el control de su nación por décadas, mientras que Maduro apenas lleva 6 años en el poder tras un proceso “revolucionario” impulsado por el antiguo presidente venezolano Hugo Rafael Chávez Frías.

Cabe recordar que Gadafi terminó siendo ajusticiado y linchado por su propio pueblo y no por fuerzas extranjeras, lo cual dejaría la comparación incluso menos favorable para Maduro.

“Gadafi tuvo que huir, ocultarse. En un punto comenzó a ser perseguido por sus enemigos y hasta por sus allegados”, explicó Adrian McLiman, analista político y especialista en asuntos del mundo árabe-islámico.

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